Las celdas preventivas de la delegación policial de Juigalpa, Chontales, no escapan a la situación de hacinamiento que registran unidades de otros puntos del país, con celdas que albergan hasta 19 reos, cuando la capacidad es de seis, constataron funcionarios del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).
El abogado del Cenidh, Gonzalo Carrión, aseguró que en una visita programada a esa delegación, y realizada el viernes pasado, confirmaron que persiste el problema de permanencia de los reos en esas celdas por más tiempo del establecido.
Carrión indicó que verificaron que celdas que únicamente deben albergar a seis detenidos, por lo que cuentan únicamente con seis camarotes, albergan tres veces más la cantidad de reos para los que tienen capacidad.
[/doap_box]
“Eso implica que (los reos) duerman en el piso con toda la humedad y todo lo que implica eso. A pesar de que la infraestructura carcelaria tiene mucha ventilación (…) la presión en cuanto al calor no deja de ser asfixiante, en cuanto a la saturación de las celdas”, dijo Carrión.
Recientemente el Cenidh visitó también las celdas policiales de Bluefields, donde conoció una situación similar.
En las celdas de Juigalpa hay más de 100 detenidos. Ese hecho, a criterio de Carrión, debe llamar mucho la atención a las autoridades, “porque el carácter provisional, las 48 horas, el tiempo breve, para el cual está destinado, satura la capacidad de las unidades policiales”.
“Nosotros dejamos recomendaciones en cuanto a la urgencia de que esta problemática se revise de forma integral con los diversos operadores de justicia, como los jueces de ejecución de cumplimiento de penas de diferentes sitios, deben estar cumpliendo en el marco de su responsabilidad legal”, explicó el defensor de derechos humanos. En una publicación de LA PRENSA del 20 de mayo, el jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando Borge, reconoció que esta situación es real en la mayoría de delegaciones policiales, la que, adujo, está relacionada con la efectividad policial contra la delincuencia.
Y manifestó que desde hace varios meses han estado en una revisión del caso en la comisión interinstitucional, en busca de una solución. El hacinamiento no solo representa riesgo de amotinamiento, sino el abuso que puedan cometer los detenidos contra sus compañeros, como sucedió con un adolescente que recientemente fue violado en Bluefields, advirtió Carrión.
El defensor de derechos humanos dijo que en su visita detectaron casos graves, como el de un condenado por un delito grave, que regresó a la Policía de Juigalpa para ser investigado por otro delito dentro del penal, pero, como la Fiscalía no ejerció acción penal porque la víctima rehusó denunciar, ahora las autoridades del penal no lo admiten y “se queda la Policía cargando con una persona que estaba ya en el Sistema (Penitenciario Nacional)”, criticó Carrión.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A