En el sentido más aceptado de la democracia liberal los partidos políticos son las organizaciones a través de las cuales los ciudadanos alcanzan el poder político para, una vez ahí, aplicar sus ideas y sus planes a los problemas que enfrenta un país, un estado o una municipalidad para resolver los problemas que enfrenta la población.
Sin embargo, como en muchas cosas, en Nicaragua las cosas no funcionan de esa manera. Y el reciente caso de la reforma propuesta al Instituto de Seguridad Social (Inss) para evitar su quiebra antes del año 2020 aproximadamente, o sea a escasos nueve años.
El problema del Inss debería estar al menos entre los 10 problemas más urgentes a resolver por nuestra sociedad. La posibilidad de su quiebra significa condenar a cientos de miles de ancianos que hoy reciben su pensión de jubilación -por muy baja que sea – a prácticamente morir de hambre. Y también condena a otros cientos de miles de nicaragüenses que actualmente trabajan, y que han estado cotizando, a perder todas ese dinero que se les ha quitado y también a quedarse sin pensión por vejez y sin atención médica previsional.
Ante tal urgencia y tomando en cuenta que estamos en un año electoral es inconcebible en un sistema democrático que los partidos políticos no sean capaces de presentar una propuesta de solución a este problema que afecta a – para hablar en el idioma que los políticos puedan entender- a cientos de miles de votantes. Los partidos políticos actualmente están pidiendole a los ciudadanos nicaragüenses que les den su voto, y aparte de todos los problemas que le conocemos al proceso electoral, uno tiene que preguntarse cuando analiza ya los problemas en particular que nos afligen ¿qué nos ofrecen en realidad estos políticos y estas organizaciones para resolver esos problemas concretos? Si quieren nuestro voto,¿ qué nos ofrecen a cambio?
El tema de la reforma al Inss no es nuevo, el año pasado se discutió ampliamente y la propuesta de “soluciones” para evitar el colapso del sistema de seguridad social ya se anunciaron desde entonces, entre las más mencionadas, aumentar la edad para jubilarse para que la gente cotice más tiempo y aumentar la cantidad de dinero que cotizan tanto las empresas como los trabajadores.
La intención de esta columna no es examinar si la propuesta que actualmente está sobre la mesa es buena, viable, mejor o peor que cualquier otra opción. Lo que quiero señalar es que los políticos y los partidos políticos como instituciones no han sido capaces hasta este momento de pronunciarse sobre este problema, y muchos menos de ofrecer un plan detallado alternativo al que actualmente existe.
Y hay que aclarar que ni siquiera el partido de gobierno, el Frente Sandinista, ha hecho su propia propuesta sobre el tema. El plan que está expuesto en la página web del Inss para resolver el problema de la insolvencia.
El documento que existe en esa página es en su mayoría una solución genérica que se ha aplicado, o se ha propuesto en otros países que han enfrentado este problema y que en todos los casos se ha encontrado con el rechazo de los asegurados.
¿Por qué el FSLN, el PLC o el PLI no tienen una propuesta seria, detallada, creativa y ajustada a nuestra realidad para resolver este problema? Porque son políticos de juguete y no de verdad.
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