Por Geraldinne González
Son las 4 de la tarde y el calor empieza a sofocar, sin embargo sus ganas de continuar no se agotan. Llega su turno. Empieza a recitar las líneas que con anterioridad ha memorizado. Por cada mentira dicha, su nariz de madera crece, mientras Pepe Grillo le recuerda que lo correcto es siempre decir la verdad. Su padre, el carpintero Geppetto, está desesperado, pues su pequeño de madera ha desaparecido. ¿Se te hace familiar esta escena? Se trata del famoso cuento de nuestra infancia, Pinocho.
Este cuento de Disney será la obra musical presentada este año por la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen), mediante la que, además de dibujar una sonrisa en el rostro de los niños, les lleva una esperanza de vida, pues el dinero recaudado se utilizará en beneficio de estos niños.
Su estatura promedio y su apariencia física lo convierten en el chavalo ideal para representar a Pinocho. Se trata de Álvaro Martínez, quien en esta ocasión dará vida al personaje principal de la obra. Él es estudiante de la Academia Nicaragüense de la Danza.
A sus 15 años, es la segunda vez que participa en una obra musical. Para él esta nueva experiencia le ha permitido seguir inculcando la cultura para poder ayudar a los niños afectados. “Me siento muy contento porque esta es una forma en la que puedo ayudar a los niños que lo necesitan, a esos ‘angelitos’ de la familia”, comenta Álvaro.

Aunque disfruta mucho los ensayos de la obra que desde hace cuatro meses viene realizando, Álvaro confiesa que lo más difícil ha sido aprenderse los guiones.
Para la caracterización del personaje, este chavalo ha llegado a cambiar la voz para sonar igual que Pinocho. “Desde un inicio la profesora de teatro me dijo que tenía que cambiar la voz, pues tenía que hacer voz de niño. Para eso tuve que ver muchas veces la película”, afirma entre risas.
Al igual que él, otros chavalos, entre actores y bailarines de Studio Gimnasio Ilusiones, ponen su “granito de arena” con el fin de llevar una sonrisa a estos niños, y sobre todo, la oportunidad de ser atendidos.
Suena la música y automáticamente sus cuerpos empiezan a moverse a un mismo ritmo. En el grupo de aproximadamente 10 niñas se encuentran Rosaura Escobar y Scarleth Lacayo, de 13 años, quienes a través de la danza demuestran su amor y sobre todo el ánimo de apoyar a los niños de Aproquen.
No es la primera vez que ellas participan en un evento de tal magnitud, pues desde muy corta edad han demostrado sus habilidades en baile.
Para Rosaura, el poder apoyar a estos niños a través de la obra es una experiencia satisfactoria. “Me siento contenta porque estamos bailando por una buena causa, dando lo mejor de nosotras para ofrecer un espectáculo que valga la pena”, cuenta.

A pesar de la responsabilidad que implica estar en el elenco de la obra y sobre todo el cansancio que generan los ensayos, que en ocasiones se extienden hasta tarde, estas chavalas no pierden el ánimo de seguir adelante y sobre todo dar lo mejor de ellas en la obra, pues la satisfacción de poder ayudar a estos niños no tiene precio.
Obras como El Mago de Oz, Peter Pan , y en esta ocasión Pinocho , a cargo de Aproquen, han llevado una esperanza a cientos de niños que necesitan atención especializada, siempre con el propósito de convertir lágrimas en sonrisas, como afirma el lema de la asociación.
Según Vivian Pellas, directora de dicha fundación, cada año se realiza una obra musical de este tipo para que las personas brinden su granito de arena a favor de la causa. “El año pasado fue Peter Pan , ahora nos decidimos por la historia de Pinocho . Desde agosto del año pasado escogimos el guión y se iniciaron los ensayos”, dijo. Pinocho será presentada mañana sábado y el domingo en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío. La función inicia a las 7:00 p. m. y el valor de los boletos depende de la localidad, hay desde 10 hasta 35 dólares.
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