Sapjha Hamad E.

Familia, raíz de los valores

El Día Internacional de la Familia se celebra todos los años el 15 de mayo y fue instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de septiembre de 1993. Refleja la importancia que la comunidad internacional le confiere a la familia como unidad básica de la sociedad.

En 1989, en su resolución 44/82, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 1994 Año Internacional de la Familia, con miras a crear una mayor conciencia de las cuestiones relacionadas con la familia y mejorar la capacidad institucional de las naciones para hacer frente, mediante la aplicación de políticas amplias, a los problemas relacionados con la familia.

La familia es el lugar de crecimiento donde encontramos protección y seguridad. Sin embargo este proceso no es lo mismo en una familia de los países desarrollados que en los países del Tercer Mundo. La realidad es totalmente distinta. En los países como el nuestro las familias padecen más pobreza y desafortunadamente se ven obligadas a desplazarse con frecuencia o en muchos casos quedaron destruidas por las guerras. No obstante, esto no significa que en los países desarrollados las familias no tengan problemas, solo que estos son diferentes. Las necesidades a las que se enfrentan no son semejantes a las nuestras, las de ellos son más emocionales que económicas.

En muchas ocasiones cuando hablamos de familia podemos imaginar a un grupo de personas felices bajo un mismo techo, pero a esto debemos sumarle lo importante que es la manutención, los cuidados y la educación de todos los miembros que la componen.

Pero el factor más imprescindible es descubrir la raíz que hace que la familia sea el lugar ideal para forjar valores que nos hagan crear una manera de vivir más humana y esto influirá en la sociedad, en la convivencia con los demás.

El valor de la familia no es solamente los momentos felices o la solución a los problemas del día a día. El valor nace y se desarrolla cuando cada miembro asumimos con responsabilidad y contentos el rol que nos toca desempeñar en esta unidad, ayudando así al bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás componentes de la familia.

Para que una familia sea feliz es indispensable que todas las personas que la integran participen en los mismos intereses, compartan gustos y aficiones y se interesen los unos por los otros.

Toda familia unida es feliz sin importar la situación económica. Los valores humanos no se compran, se viven y se dan como lo mejor que podemos ofrecer. No debemos olvidar que la familia es la raíz de los valores. Cuando uno de los pilares fundamentales (mamá o papá) de la familia desaparece por la circunstancia que sea, esta se deteriora y la única manera de salir adelante es teniendo a Dios como centro de nuestras vidas y poniendo empeño y amor, luchando con tenacidad; debemos crear familias verdaderas para que nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes tengan fe en la vida, en su futuro y en sus metas, que juntos descubramos la raíz que hace a la familia un lugar ideal para forjar los valores morales y esto es lo que desde hace 38 Aldeas Infantiles SOS de Nicaragua fomenta al brindar calor de hogar para cada niño y niña. Feliz día de la Familia.

La autora es periodista
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