Todos conocemos la historia de las cuentas de vidrio que los españoles entregaban a los indios en los primeros tiempos de la conquista a cambio de las pepitas de oro que estos recolectaban en el llamado “nuevo mundo” donde abundaba este metal precioso.
La presidencia del compañero comandante pueblo presidente Daniel me recuerda en muchos aspectos a la época de la colonia y no porque él la viva criticando en sus monotemáticos discursos de las tarimas enfloradas, sino porque aunque siempre ha criticado a los “imperios” la verdad es que cada vez que él ha alcanzado el poder se ha entregado a un emperadorzuelo de poca monta. En su primera presidencia se entregó a Fidel Castro y ahora a Hugo Chávez, para quien se ha convertido en una verdadera Encomienda de la que solo sacan fruto él, sus allegados y por supuesto su “rey”.
Para muestra no hay que ir muy lejos. La semana pasada el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, dijo que aprovecharían la visita de Hugo Chávez para pedirle como región un trato especial en el tema del petróleo. Funes dijo que en esta solicitud se unirían Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. De inmediato la Secretaría de Comunicación que maneja la Primera Dama (y que casi nunca comunica nada) sacó un comunicado diciendo que este gobierno no participaría porque trataba directamente con Chávez esos temas y que la solidaridad de Chávez ya la estábamos disfrutando los nicaragüenses.
Como buena colonia no podía irse por la libre sin la autorización del colonizador, eso además de que lo dicho es mentira. Los únicos que disfrutan de la solidaridad de Chávez son los orteguistas. Aquí el combustible es el más caro de Centroamérica, así que ese trato preferencial no ha sido privatizado, confiscado, por los Ortega Murillo que lo han usado para crear un imperio financiero y para repartir cuentas de vidrio entre los “súbditos”.
Porque ese es el otro ejemplo de esta colonización. Nos dicen que nos están “beneficiando” con cuentas de vidrio mientras nuestro verdadero oro lo estamos perdiendo. Un ejemplo es el “subsidio” a la energía. Ahora Ortega ha ordenado asumir parte del alto costo de la misma, pero eso es a través de un préstamo a Alba Caruna que tendremos que pagar cuando seamos capaces de producir energía más barata. O sea que la tarifa actual, aún cuando es en parte subsidiada es cara y seguirá siendo cara mientras le tengamos que pagar al negocio de Ortega los 80 millones de dólares que está prestando. Además de estar sacando un rédito populista con la maniobra está haciendo negocio, porque no podemos olvidar que él es el principal generador de energía, actualmente con generadoras térmicas pero pronto producirá energía eólica.
Y las cuentas de vidrio por excelencia en este gobierno es el famoso “bono solidario” los 700 córdobas (el 29 de abril le aumentó 170 córdobas, o sea unos 7.50 dólares) pero ese bono que se lo enrostran a los pobres empleados públicos los tienen que pagar con creces agitando banderas en las rotondas y bajando la cabeza ante la arrogancia orteguista.
Sin embargo, el verdadero oro de los nicaragüenses, el empleo, es cada vez más escaso. Las cifras no mienten por mucho que ellos lo quieran manipular. Mientras entre el 2003 y el 2006 el número de desocupados disminuyó año con año, entre 2007 y 2010 los desocupados han aumentado y para colmo muchos de los “empleos” que el Gobierno registra como logros están en el sector informal y en el área rural y como “no remunerados”.
Que se quede el compañero comandante pueblo presidente Daniel con sus cuentas de vidrio y exijámosle como ciudadanos que potencie nuestro oro que es el trabajo digno y productivo, lo único que, unido a la educación sólida e integral, garantiza el desarrollo de un país y una sociedad.
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