Por Erick Martínez
Mortal Kombat nos habla en sus distintas entregas sobre un torneo donde la muerte es el castigo del derrotado en el que diversos enemigos del Otro Mundo intentan ganar para sembrar el caos en la Tierra. En esta ocasión, después de un pequeño flashbacks donde la muerte azota a todos los héroes que han intentado luchar con Shao Kahn, Raiden envía una señal del futuro hacia el pasado para que su propio “yo” intente cambiar el signo del destino que les espera.
Hacer las cosas de distintas maneras. Así se nos permite conocer una trama argumental conocida pero a la vez modificada, y encaja perfectamente con la presencia de los personajes de la trilogía original, los más carismáticos seguramente de toda la franquicia.
Si ese es un buen comienzo, otro tiene que ver con el plantel de personajes. Hablar de Liu Kang, Raiden, Sub-zero, Scorpion, Cage, Sonya, Mileena, Cyrax, Reptile, Smoke, Shang Tsung, Kitana o Kung Lao, entre muchos otros es hablar de la historia viva de Mortal Kombat. De sus mejores representantes que conforman un plantel de grandes luchadores y clásicos de la saga.
GRÁFICOS
En esta ocasión lo que realmente da el do de pecho es el diseño de personajes, fieles a sus orígenes y bien recreados a nivel poligonal, así como unos escenarios tétricos y llenos de detalles interesantes. Esta entrega sencillez y ofrece a sus personajes los litros de sangre que aparecen cada dos por tres o la brutalidad de los fatalities, con desmembramientos y cuerpos mutilados. No hay censura para un juego enfocado a un público mayor de edad. El aspecto general de luchadores y escenarios, el buen uso de la sangre y su impacto en los personajes (a veces acabaremos la lucha y nuestro luchador tendrá toda la cara llena de sangre) así como los momentos Mortal Kombat, fatalities y como rompemos huesos y partes vitales de nuestros enemigos con la barra en nivel 3, son lo más destacado de un juego que funciona fluido en todo momento.


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