La entrada de la época lluviosa del año supone la disminución de las temperaturas medias a nivel nacional. Sin embargo, esto no cambiará la suerte del quetzal en las selvas de Centroamérica, especie que está desapareciendo porque los tucanes ahora se comen sus pichones y huevos.
Pero los tucanes no siempre hicieron esto. “No es que les guste, es la alternativa que tienen a mano… ahora hay competencia por espacio y alimentos”, advierte el ecólogo Kamilo Lara, uno de los más reconocidos del país.
La advertencia del especialista se debe a que el cambio climático, reflejado en el calentamiento de la atmósfera, está pasando factura a las estaciones del tiempo.
“Prácticamente la frontera entre el invierno y el verano ha sido bruscamente alterada, de manera que la naturaleza, los ecosistemas, los recursos naturales, han estado en una dinámica que ha venido teniendo una severa afectación”, comentó Lara.
Las afectaciones que el hombre ve de forma más clara están en la agricultura.
Hace dos años Nicaragua vivió una sequía pocas veces vista, como producto del fenómeno de El Niño, que se refleja en escasez de lluvias en casi todo el país. Meses más tarde el impacto se vio en una crisis de granos básicos.
Pero en realidad, el impacto se da en todos los seres vivientes.
“Antes no representaba mayor amenaza o problema para los ecosistemas de flora y fauna, pero a raíz del último quinquenio, ha puesto en crisis algunas especies que ayudan a la fertilidad del suelo, pero por otro lado hay especies que han proliferado, como los mosquitos, que ahora se mantienen a lo largo del año, no solo en el invierno y esto provoca las enfermedades”, explicó el ecólogo.
En el último siglo la temperatura de la Tierra subió en 0.7 grados Celsius. Esto provocó que fenómenos como El Niño aparezcan cada vez con mayor frecuencia, pero también el fenómeno de La Niña, que trae inundaciones y huracanes a Nicaragua.
Ambos fenómenos son dañinos para la flora y la fauna, porque provocan muerte entre plantas y animales, ya sea por falta de agua o por inundaciones.
DIFÍCIL DE NOTAR
No obstante, los desastres ambientales son difíciles de notar, porque se dan poco a poco y la naturaleza no se queja como los humanos.
“Lamentablemente ahí está el peligro, porque son procesos progresivos, pero al final, cuando vemos, hay resultados generalizados, porque son acumulativos en cuanto a la degradación y a la afectación”, dijo Lara.
Es difícil notar las afectaciones, según el experto, porque, en el caso de los animales, los primeros en ser afectados son los de la parte interior de un bosque, luego los de la parte media y al final los de la parte superior.
Es en esta última se da la “pelea final” por la supervivencia, como en el caso del tucán y el quetzal.
Durante la década pasada se descubrió que el calentamiento global era más acelerado de lo que se creía. A ecólogos como Kamilo Lara esto les preocupa porque el hombre necesita adaptarse a nuevas temperaturas, pero hasta ahora se ha hecho poco al respecto.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A