Eduardo Enríquez

Reelección de diputados

Ayer se cumplía el período según el calendario original que impusieron los magistrados electorales de facto para que los partidos políticos presentaran su lista de candidatos a diputados, pero de pronto, el pasado martes, los magistrados de facto decidieron ampliar el período y ahora la “agonía” de distribución de nombres en la lista de los partidos se prolongó dos semanas más.

El proceso es “agónico” porque este es el período en el que los políticos casi literalmente se agarran de las mechas y se tiran los trastos a la cabeza porque la diferencia entre ir segundo o sexto en una lista de diputados es la diferencia entre cinco años de buen salario y poco trabajo o simplemente hacer el ridículo y —horror de horrores para la mayoría de los políticos— tener que enfrentar la dureza de la calle para ganarse la vida.

La ampliación del período solo prolonga la tensión y las disputas entre los partidos. La idea de los magistrados es que los políticos de oposición hagan mayores escándalos por la curul y decepcionen a más votantes y así menos personas asistan a las urnas el seis de noviembre.

Pero aparte de la kafkiana necesidad de participar en un proceso electoral organizado por personas disfrazadas de magistrados y del ridículo que hacen muchos políticos en esta época, que anochecen en un partido y amanecen en otro a cambio de la ansiada curul, hay un punto que a mí me parece de gran importancia. ¿Deberían optar a la reelección los diputados? Mucho se habla en estos días de la necesidad de “caras nuevas”, pero generalizar esa necesidad es peligroso, sobre todo en un sistema político inmaduro como el nuestro.

Antes de seguir quiero aclarar que el sistema que tenemos para elegir diputados (votación por plancha que nos obliga a darle el voto a gente que ni siquiera conocemos) es uno de los pilares del desastre institucional que vivimos, pero ese es el sistema que hay. Ojalá más temprano que tarde cambiemos ese sistema por la elección por distrito en la que un diputado tiene que dar la cara a sus electores y ganarse cada voto.

En realidad ese sistema no es tan complicado. Toma dividir el país en distritos electorales de, digamos, 100 mil personas cada uno. La Asamblea se reduciría a 60 diputados y cada uno saldría de un distrito determinado al que debe responderle por sus actos, al que debe representar y al que debe cumplir sus promesas si quiere ser reelecto.

Pero mientras no lo cambiemos tendremos que elegir a ciegas y si esa es la situación, ¿por qué los diputados que se han resistido a los halagos y las presiones de este gobierno, los que han mantenido su palabra de defender la democracia —a veces torpemente es cierto, pero que se han mantenido firmes—, no pueden optar a la reelección?

¿Por qué por sostener una “coherencia” mal entendida debemos oponernos a la reelección de diputados solo porque nos oponemos a la reelección del presidente?

Las diferencias son abismales y cito dos: La reelección presidencial no es permitida por la Constitución y no se permite, entre otras cosas, porque el candidato-presidente hace uso de los fondos públicos y su poder para sacarle ventaja a sus oponentes tal y como lo hace en estos día el compañero comandante pueblo presidente Daniel. Los diputados, en cambio, pueden reelegirse según la ley y no manejan presupuesto suficiente para influenciar el voto a su favor.

Además, yo me sentiría más seguro dándole el voto a un diputado que sé que se ha mantenido firme durante cinco años que dándoselo a una “cara nueva” que no sé con qué plato de baba me va a salir.

La democracia es un proceso de maduración. Si ya identificamos buenos funcionarios, pues que continúen, mientras, eso sí, el proceso de maduración de los partidos y las instituciones continúa (o en algunos casos mientras arranca). Las “caras nuevas” irán surgiendo así como surgieron los diputados buenos actuales, que los hay y no hay razón para desecharlos.

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COMENTARIOS

  1. universitario educado
    Hace 15 años

    Solo de politica puedes escribir? Escribe algo mas educativo y productivo para las nuevas generaciones y no este discurso gastado y aburrido de la politiqueria.

  2. Juan Pablo
    Hace 15 años

    Que buen articulo. Ese es el verdadero problema de Nicaragua, La Asamblea. Los diputados deben deberse al pueblo no a los caudillos, hasta que cambien esas famosas planchas, Nicaragua sera Republica, mientras, tendremos esos tipejos con cara de ladron y otros con caras de sinverguenzas que ya nos tienen hasta la coronilla de sus desplantes.
    Muy buen articulo, ojala todos los dias hablaran de esos cambios diputadiles.

  3. Juan Perez el corrompido
    Hace 15 años

    Mi estimado sr. Enriuez: Cuando se llega a la situacion de preferir los menos corruptos dentro de los corruptos significa que nuestra sociedad anda muy pero muy mal. Coniderando que la corrupcion no es una unidad de medida, me pregunto cual es la calidad de los menos corrupotos ante los medianamente corruptos o los mas corruptos. A como vamos es posible que si se mencionan los menos corruptos estos van a creer que son de origen divino y no soltaran el puesto Por favor echeme ese trompo a la uña

  4. RIBETE
    Hace 15 años

    En una reeleccin el presidente hace uso de los fondos públicos y su poder para sacarle ventaja a sus oponentes???. quiere decir que en los EEUU, tambien se deberia cambiar su constitucion, ya que alli si es evidente el uso de esos fondo cuando el presidente anda en campaña …. pero alli no dicen que es malo el sistema electoral.. por que será????.

  5. Chepeleon Arguello U
    Hace 15 años

    RIBETE; ¿Cómo vas a comparar los Estados Unidos con Nicaragua? El presidente utiliza los medios de transportación y el servicio de seguridad que le está a su disposición como presidente, pero él no manda a que se utilicen los fondos ni los medios del gobierno para hacer propaganda (camisetas, banderas etc), aquí, si funcionan las leyes y si el presidente hace abuso del que le confiere las leyes, existen los otros poderes del Estado, para vigilar y hacer que se cumplan, no es el caso de la

  6. EL PATRIOTA
    Hace 15 años

    Propongo Elecciones Primarias para elegir candidatos en los Poderes de Estado y Prohibir igual que la del presidente la reelecion en los demas Poderes del Estado, asi nos vamos quitando de la mente el stigma del enriquecimiento Ilicito.

  7. Orion64
    Hace 15 años

    «Ribetico» para hacerte saber que en U.S los candidatos NO tienen presupuesto p/elecciones lo que si existe es el presupuesto para organizarlas a travez del consejo Nal. electoral, aqui los candidatos tienen que organizar su propia estrategia, llamese voluntarios, simpatizantes del partido, tec. en el caso del Sr. Obama el uso hasta las redes sociales para poder llegarle a todo mundo y accepto hasta «moneditas» de poco valor para poder recoger el dinero que necesitaba. tenes que informarte Guey»

  8. Mario
    Hace 15 años

    Al comentarista «unversitrio educado». Parece que este señor universitario no ve mas alla de sus narices, solo ve con el ojo izquierdo y lamentablemente el orteguismo rojinegro ya le ha lavado su cerebro, pues con la tonteria de opinion que escribio, no hay duda al respecto.

  9. KARLA
    Hace 15 años

    En un Pais donde la Funcion Publica es un negocio de enriquecimiento ilicito y donde en las ultimas seis decadas estamos mirando las mismas caras, que pasan de un solo tajo de la pobreza a la opulencia es por que algo esta muy mal, no podemos hablar en este momento de No Reelecion cuando el sistema esta violando la Constitucion, y con estos antecedentes habria que imponer el candado a todos los poderes del estado la No reelecion, no disfracemos el problema, necesitamos soluciones radicales.

  10. VOTAN EN PLANCHA Y QUEDAN CONTENTOS
    Hace 15 años

    ¿Cuándo los nicaragüenses han hecho algo por cambiar el sistema de planchas? La mayoría de los nicas ni siquiera entienden como se eligen los diputados, jamás han leído la ley electoral, pero a pesar de eso siguen convencidos de que ellos eligen sus diputados, y así lo dicen en los comentarios que aparecen aquí en La Prensa. Los nicas jamás se han puesto a pensar que ellos no pueden ni quitar ni poner un solo diputado en esas planchas, y siguen tan contentos.

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