AFP / ACAN-EFE y Agencias
Costa Rica y Nicaragua negociaban ayer acuerdos para enfrentar juntos la creciente amenaza de cárteles del narcotráfico, en una cita bilateral en Guatemala que busca zanjar meses de tensión por un virulento conflicto por una minúscula isla fluvial.
La delegada jefa nicaragüense, la directora de la Policía Aminta Granera, consideró que se pueden alcanzar consensos en esta cita a puertas cerradas, que se desarrolló en un hotel de la ciudad colonial de Antigua Guatemala, 45 km al suroeste de la capital.
“Las policías y cuerpos de seguridad tenemos que unir esfuerzos y coordinarnos, intercambiar información y caminar en una sola dirección para combatir al enemigo que está afectando la seguridad de toda la región”, dijo Granera previo al inicio del encuentro.
“Yo creo que de esta cita pueden surgir los acuerdos fundamentales que no solo puedan requerir de alguna otra reunión, sino también que pueda requerir ya de reuniones operativas o de coordinación”, dijo el jefe de la delegación costarricense, el viceministro Mauricio Boraschi.
- Esta semana la Corte Internacio
Sin embargo, la CIJ consideró que cualquier resolución en el caso Nicaragua-Colombia no tendrá consecuencias sobre otros países.
En el caso de Honduras, la CIJ consideró que los temas juzgados, como son la delimitación de la frontera en el 2007, corrían peligro.
Nicaragua consideró acertada y correcta la decisión de la CIJ en este caso.
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El cónclave, que cuenta con la mediación de Guatemala y México, sigue a un breve encuentro al aire libre que tuvo lugar el 12 de abril en la línea fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua, debido a que los delegados de ambas partes se negaron a ingresar al territorio del vecino.
Ambos países, que tienen un historial de disputas fronterizas, enfrentan desde octubre una disputa por una pequeña isla fluvial próxima al Caribe, lo que les llevó a reforzar la vigilancia armada en la frontera.
El conflicto fue llevado en noviembre a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, que el 8 de marzo instó a las dos naciones a evitar una escalada y restablecer el diálogo bilateral mientras se resuelve el litigio.
En las conversaciones de ayer participaron como facilitadores el vicecanciller de Guatemala, Carlos Morales, y el vicecanciller para América Latina de México, Rubén Beltrán.
“Esta reunión no es solo importante para Costa Rica y Nicaragua, sino para la región centroamericana, porque el crimen transnacional organizado que enfrentamos no tiene fronteras”, dijo Granera.
“Nosotros creemos que el escenario está dado, tenemos la mejor voluntad y toda la esperanza de que podamos llegar a estos acuerdos”, afirmó Boraschi, viceministro de la Presidencia y comisionado antidrogas de Costa Rica.
MECANISMOS DE COORDINACIÓN TRANSPARENTE
Indicó que San José aspira a alcanzar “un mecanismo muy claro, muy diáfano de coordinación con las autoridades nicaragüenses para poder ambos… responder y sobre todo prevenir la penetración del narcotráfico en toda la zona del Caribe que es tan permeable”.
Boraschi reconoció que esa remota y deshabitada región fronteriza de selvas y humedales es la “ruta marítima donde se dan movimientos de cocaína del sur hacia el norte” del continente. Explicó que las áreas a vigilar son “geográficamente difíciles, que no es tan fácil llegar y ahí creo que los países tenemos que potenciar nuestra presencia en función de que estos criminales no entren y no hagan daño a nuestra población”.
TEMPERATURA SUBE Y BAJA
La tensión entre ambos países se redujo tras la resolución de la CIJ en marzo, pero volvió a recrudecer a principios de abril luego de que Costa Rica enviara una misión a hacer una evaluación ambiental a la isla en disputa.
La misión estaba compuesta por tres técnicos de la comisión de humedales Ramsar, que semanas antes había estado en territorio nicaragüense y no había entregado reporte de su recorrido.
Nicaragua rechazó esta misión, argumentando que violaba lo ordenado por la CIJ, pero Costa Rica invocó el mismo dictamen judicial para justificar su envío.
En el último año, las disputas entre ambos países fueron agitadas por la decisión del gobierno nicaragüense de dragar el río San Juan, que en su último tramo sirve de frontera entre ambos países.
El gobierno costarricense se opone al dragado, porque considera que afecta su territorio. Sin embargo, Nicaragua busca restablecer el comercio e impulsar el turismo en la zona con el restablecimiento del caudal.
nal de Justicia (CIJ) en La Haya cerró la posibilidad de que Honduras y Costa Rica participen como observadores en el litigio entre Colombia y Nicaragua, por la definición de la frontera marítima.
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