Por Indira González
Nos pusimos las botas y el mejor sombrero para bailar al ritmo de marimbas y chicheros. Eran las tres de la tarde, cuando comenzamos nuestra gira.
En San Marcos, Carazo, la gente veía pasar el desfile hípico desde cualquier esquina del pueblo, pues el ánimo de los presentes estaba en su máxima expresión.
Y por si fuera poco la seguimos en la tertulia hípica donde los chavalos también nos regalaron su mejor sonrisa.
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