Me pregunta un amigo lector si “existe” el demonio en la mitología griega. La respuesta es que sí, sin embargo para los antiguos griegos el demonio no era un ser individual, sino colectivo. Además, para ellos los demonios no eran espíritus maléficos, sino más bien protectores de los humanos e intermediarios entre los dioses y los mortales.
Los demonios se encargaban de llevar a los dioses las peticiones de los humanos, luego, y si las divinidades querían responder trasladaban también las respuestas divinas a los mortales. Aunque hay que aclarar que los dioses también enviaban sus mensajes a los humanos por medio de oráculos y signos en la naturaleza .
Acerca del rol que desempeñaban los demonios como protectores personales de los humanos, se conoce una anécdota legendaria de Sócrates, el gran filósofo griego de la antigüedad. Según decía Sócrates, su demonio personal no le inducía jamás a hacer algo, ni bueno ni malo, pero le impedía que hiciera lo que pudiera resultar dañino para él.
Sócrates fue un hoplita (soldado de combate) del ejército ateniense durante la Guerra del Peloponeso que libraron las ciudades-estados de Atenas y Esparta. Los atenenienses fueron derrotados por los espartanos en la batalla de Delio y los sobrevivientes, entre ellos Sócrates, se replegaron hacia Atenas. Cuando llegaron a un cruce de caminos, Sócrates no quiso seguir la ruta escogida por sus compañeros. Éstos le preguntaron al filósofo por qué no quería seguir con ellos y él les respondió que su demonio le impedía tomar ese camino. Y resultó que los soldados atenienses que se marcharon por el camino que Sócrates no quiso seguir, fueron emboscados y muertos o hechos prisioneros por los espartanos.
Pero en la religión cristiana el demonio no es un espíritu protector, sino todo lo contrario: es un ser espiritual inevitablemente perverso, es el espíritu supremo del mal y por lo tanto enemigo total de Dios, que representa la bondad en su absoluta perfección.
Por el sentido perverso del demonio en la creencia cristiana es que el amigo lector me hizo la pregunta que mencioné arriba. Y además me hizo la siguiente observación: Tome nota usted y dígalo a sus lectores, que Daniel Ortega cumplirá 66 años el próximo 11 de noviembre, o sea en el mes 11 de este año que es el 2011, me dijo el amigo. Agregó que si esos cuatro unos son colocados uno tras otro, suman 6, el que unido a la cifra 66 del cumpleaños de Ortega forma el 666 que es el número del demonio. Y para confirmar esto último me remitió a la Biblia, que en el Libro del Apocalipsis, capítulo 13, versículo 18, dice: “Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”.
Asegura el amigo lector que muchos nicaragüenses asocian a Daniel Ortega con el demonio y por eso me ha pasado esta información, con la petición de compartirla con los lectores de LA PRENSA. Para él hay una premonición en la coincidencia del número del demonio, o sea el 666, con el 66 cumpleaños de Daniel Ortega en el día 11 del mes 11 de este año 2011, en el cual se han de realizar las cruciales elecciones nacionales que determinarán la posibilidad de que el país recupere la democracia o caiga quién sabe por cuánto tiempo en las garras de una nueva dictadura.
Créase o no en esto, me limito a compartir la información tal como me la pasaron a mí.
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