Observación
¿A qué le teme Daniel Ortega que no permite observación electoral? En primer lugar hay que aclarar que si se respetaran las leyes ni siquiera cabría que Ortega o el Consejo Supremo Electoral estén pensando si la permiten o no. La ley la establece. Pero aun si no los obligara la ley, ¿por qué no permite la observación electoral si a todas luces es a Ortega a quien más le beneficiaría si resultara electo como dicen por ahora las encuestas que resultará? La “no observación” le quita más legitimidad a su ya bastante precaria candidatura. ¿Entonces? ¿Por qué oímos a sus emisarios decir primero que no habría observación y luego los vemos inventarse el “acompañamiento”, un término que quiere decir “observadores que no observen nada”? Casi que le ponen “turismo electoral”. La única respuesta que se me ocurre es “miedo”. Nada más.
Condiciones
El punto es que para que Ortega sea presidente en el 2012, se tienen que cumplir varias condiciones: una, que se viole la Constitución que prohíbe su reelección; dos, que la oposición vaya “amaestrada” y dividida; tres, que sea Roberto Rivas y sus socios quienes cuenten —como ellos saben contar— los votos. Y cuarto, y aquí viene la explicación, que no haya nadie que vea cómo se cocinó todo el asunto. Hombré, si lo que se va a cometer es un asalto, lo último que uno quiere es testigos.
Razones
La mejor prueba de lo nocivo que resulta para Nicaragua la reelección de cualquier presidente es precisamente todo el descalabro que está realizando Daniel Ortega para ser, cueste lo que cueste, otra vez el presidente de Nicaragua. Convirtió, como nunca había ocurrido, a las instituciones como la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral, la Contraloría, Fiscalía, en meros mandaderos de sus caprichos. Usa a su gusto y antojo todo el Estado para su campaña electoral que comenzó desde el primer día que le pusieron la banda presidencial en el pecho, y trastorna todos los días la vida de este país como si la única actividad importante para Nicaragua fuese su “reelección”.
Crimen y castigo
Por todas esas razones es que la reelección continua está prohibida en Nicaragua, y por eso está ahí el artículo 47 de la Constitución Política diciéndole: No puede señor Ortega hacerlo por las buenas, y si lo hace a las malas, aténgase a las consecuencias. Es que por muy seguro que Daniel Ortega se sienta ahora cometiendo todas estas fechorías, es probable que en algún momento vaya a rendir cuenta de sus actuaciones. ¿Acaso Hosni Mubarak no estaba hace unos meses requete cómodo en su sillón presidencial de Egipto y ahora está detenido, esperando pagar por sus crímenes, incluso, con la posibilidad de ser condenado a muerte? Gadafi mismo, amigo personal de Ortega, ¿no era hace poco un todopoderoso señor que se creía casi un Dios en Libia?
Estilo Mayorga
Finalmente, quiero agradecer a todos los amigos que de una u otra forma, en público y en privado, me hicieron llegar su solidaridad y sorpresa por las bascosidades que vertió en mi contra el sacerdote Neguib Eslaquit, al mejor estilo “Ricardo Mayorga”. Y la lección es la misma para ambos: en el caso de Mayorga, las peleas se ganan a puñetazos y sobre el ring; y en el caso de Eslaquit, los debates se ganan con argumentos e ideas. No con vulgaridades.
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