CORRESPONSAL/CHINANDEGA
El cadáver de doña Aurelia Jarquín Díaz, de 66 años, fue dejado ayer envuelto en una sábana sobre la acera de una calle del sector este del barrio San Agustín, por desconocidos a bordo de una camioneta.
Jarquín Díaz era parte de la treintena de indigentes alcoholizados de ese sector del barrio San Agustín.
Según pobladores, a eso de las 11:00 a.m. los ocupantes de la camioneta sacaron el cuerpo sin vida en una camilla y lo colocaron en la acera de una casa, para luego retirarse del sitio.
Por la estadía de borrachitos en la zona algunos de los vecinos han colocado portones y verjas en sus casas. Refirieron que ahí se ubican cinco cantinas. “Solo la Policía puede hacer eso de prohibir la venta de licor”, dijo uno de los vecinos.
La señora ahoa fallecida era conocida como “La Maquinita” y en horas de la tarde de ayer los vecinos gestionaban el ataúd, el terreno en el cementerio y el sepelio de la señora que fue abandonada en la acera montosa.
La Policía Nacional levantó información y resguardaba el cuerpo sin vida.
El doctor Luis Martínez, director del Hospital España, señaló que la orden fue trasladar el cadáver a la morgue, pero el marido de la mujer, quien se presentó en estado de ebriedad al sitio donde fue dejado el cadáver, y se identificó como José Miguel Castillo, retiró el cuerpo sin vida en una camioneta propiedad de algún amigo.
“Nuestra responsabilidad es reportar que tenemos cadáveres desconocidos y sepultarlos si no aparecen familiares”, manifestó el director médico.
LA CALLE DE LOS BOLOS
“Si se hace una protesta es porque sos enemigo. El cadáver lo vinieron a tirar ahí. Creemos que es responsabilidad del Ministerio de Salud”, dijo don Jaime Meléndez.
Luis López es uno de los tomadores que reconoció las cinco cantinas aledañas, una de estas se denomina “La Pasadita”, donde se comercializa licor embotellado.
Uno de los agentes policiales señaló que efectuaban las coordinaciones para sepultar a la anciana indigente.
Por la presencia en ese barrio de muchos bebedores, los pobladores la han nombrado como “La calle de los bolos”.
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