Ayer se registró la explosión de un coche bomba en Bengasi, bastión de los rebeldes. No se registraron muertos. LA PRENSA/AFP/SAEED KHAN

Inquietud ante ultimátum de Muamar Gadafi

La inquietud aumentaba ayer en Misrata, asediada desde hace más de dos meses por leales a Gadafi, al acercarse la expiración del ultimátum del régimen a los rebeldes para que se rindan, y por el bloqueo del puerto, única vía de abastecimiento de esta ciudad.

 

 

MISRATA/AFP

La inquietud aumentaba ayer en Misrata, asediada desde hace más de dos meses por leales a Gadafi, al acercarse la expiración del ultimátum del régimen a los rebeldes para que se rindan, y por el bloqueo del puerto, única vía de abastecimiento de esta ciudad.

Además un atentado con coche bomba fue perpetrado en el bastión de los rebeldes libios de Bengasi (este), cerca de la sede del Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de la rebelión, sin causar víctimas.

El atentado devastó una zona a 200 metros del tribunal de la ciudad, que alberga la sede del CNT en la costa. Cientos de hombres se dirigieron al lugar, algunos de los cuales acusaban a las fuerzas leales a Muamar Gadafi de este ataque.

Este es el primer atentado en Bengasi desde que inició la insurrección a mediados de febrero.

En Misrata, después del ataque efectuado el lunes por las fuerzas de Gadafi, la calma había vuelto ayer a la tercera ciudad del país, a 200 km al este de Trípoli.

Los combates se concentraron en torno a Al Ghiran, suburbio próximo del aeropuerto, según fuentes rebeldes.

Al parecer la calma estaba en relación con la destrucción el lunes por la OTAN cerca de Misrata de 12 depósitos de municiones y tres vehículos de artillería autopropulsados de las tropas de Gadafi.

El viernes, el régimen libio había ofrecido una amnistía a los rebeldes de esta ciudad clave si cesaban los combates, precisando que esta proposición duraba hasta el martes.

También había amenazado con atacar los navíos que entran al puerto y largó tres minas en las aguas frente a Misrata. La OTAN indicó el lunes haber destruido solo dos. El domingo en la noche, el puerto sufrió un intenso bombardeo de las fuerzas pro Gadafi.

Varias agencias humanitarias llamaron a los dos bandos a facilitar la evacuación por mar y por vía terrestre de miles de heridos y migrantes bloqueados en Misrata. En Misrata, el pan y la carne se hacen cada vez más escasos. Las frutas y verduras frescas son casi inexistentes.

Mañana, el Grupo de Contacto sobre Libia se reunirá y tratará en particular de encontrar una solución política al conflicto marcado por un estancamiento de la situación militar y el riesgo de agravar la crisis humanitaria.

La rebelión indicó que por el momento no había previsto reiniciar las exportaciones de petróleo, siendo su prioridad proteger las instalaciones petroleras. Por el contrario, advirtió que su economía podría derrumbarse de aquí a junio si Francia, Italia y EE. UU. no le acuerdan un crédito de 3.000 millones de dólares, garantizados por los fondos congelados de Muamar Gadafi.

Por otra parte, Turquía, que ha hecho esfuerzos por hacer de intermediario en Libia donde tiene grandes intereses económicos, cambió de tono ayer y llamó a Gadafi a dejar “inmediatamente” el poder, mientras, Gran Bretaña le da 24 horas.

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