Querida Nicaragua: No hay duda de que cada día se van perdiendo en el mundo ciertos valores cívicos y morales que antes eran de ineludible práctica.
Esta pérdida de valores la vemos en lo personal, institucional, administrativo, inclusive en la política mundial tan tolerante con los gobiernos dictatoriales, para los que no hay sanción alguna en cuestión de violación de derechos humanos, de Constituciones, de irrespeto a las leyes, en el tipo de enseñanza que imparten en los colegios, en fin, que por todas partes el mundo parece andar al revés.
Los países ricos que siempre han otorgado préstamos a los del Tercer Mundo bajo ciertas condiciones de tipo democrático, institucional, de respeto a las leyes, a los derechos humanos, parecen haber olvidado todos esos requisitos cuando se trata de otorgar préstamos o donaciones.
Un ejemplo claro lo vimos en la Cuenta Reto del Milenio, que tan buenos resultados dio en occidente. Este programa fue cortado a partir del fraude escandaloso de este Gobierno en las elecciones municipales de noviembre de 2008. El propio embajador Callahan anunció la terminación de los fondos de la cuenta. Ortega ni se inmutó. Simplemente dijo que esos cincuenta millones que faltaban ya los tenía conseguidos con su amigo Hugo Chávez. Los tales millones nunca vinieron y la Cuenta Reto del Milenio fue terminando poco a poco. Pero el colmo fue que el mismo gobierno de los Estados Unidos estaba dispuesto a continuar la donación si el gobierno orteguista se lo pedía. Casi le rogaron a Ortega que pidiera la continuación del programa, pero el presidente, olímpicamente no hizo caso, se hizo el sordo, despreciando con arrogancia el ofrecimiento y prácticamente humillando al gobierno de los Estados Unidos que era el donante.
Cada año viene aquí el Fondo Monetario Internacional a revisar cómo se ha portado el Gobierno con los dineros que le presta la comunidad internacional. Siempre producen en las noticias una falsa expectativa y un suspenso como de radionovela en los días anteriores a la llegada del FMI. Al final pasa lo mismo de siempre. El Gobierno presenta sus cuentas, buenas o malas, enredadas o confusas, pero siempre recibe los millones del Fondo Monetario. Esta vez ha recibido ocho millones de dólares. Y creo que es muy bueno que recibamos esos fondos, pero sería mucho mejor que examinaran la conducta dictatorial de este Gobierno.
Esto del FMI es como un premio que recibe el orteguismo por su buen comportamiento, por la democracia que impulsa, por las elecciones limpias, por la observación internacional que no quiere permitir, por las cédulas de identidad que no entrega, por la ilegalidad de los magistrados del CSE, y de la CSJ, por violar la Constitución y poder optar a la reelección prohibida por la ley.
Por todo esto la comunidad internacional premia al gobierno orteguista dándole ocho millones de dólares en préstamos.
Los valores cívicos están trastocados, ya nadie los toma en cuenta. A lo mejor un día de estos aparecen condecorando a los hermanos Castro por haberse mantenido en el poder durante cincuenta y dos años sembrando el terror y matando de hambre al pueblo cubano. En esta confusión de valores puede ocurrir cualquier cosa.
Puede ser que premien al orteguismo por la habilidad de preparar cuidadosamente un nuevo fraude electoral. No sería nada raro. Con los organismos financieros internacionales en el mundo de hoy cualquier cosa puede suceder.
El autor es director general de Radio Corporación.
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