DUBÁI/AFP
Al Qaeda, la red de Osama Bin Laden, ya de por sí debilitada y sin control directo sobre los grupos que se consideran parte de ella, vivirá una crisis de sucesión a raíz de la muerte de su jefe en una operación estadounidense, estiman analistas.
Para Mohamad Abu Ruman, jordano especialista en movimientos islamistas, “Osama Bin Laden representaba un símbolo. Con su muerte, Al Qaeda vivirá una crisis de sucesión, ya que ninguna otra personalidad de la red posee el carisma de Bin Laden”.
El especialista recalca que el número dos de la red, el egipcio Ayman al Zawahiri, “no suscita unanimidad” entre los miembros.
Mano derecha y cofundador de Al Qaeda, este médico egipcio de 60 años fue uno de los pilares del grupo de la Yihad Islámica egipcia antes de conocer a Bin Laden en Afganistán.
Le aportó numerosos activistas y un gran sentido de la organización. Por su captura se han ofrecido 25 millones de dólares, la misma cantidad que por Bin Laden.
Abu Ruman considera que la red fundada por Bin Laden en 1988 se ha ido debilitando en los últimos años y la muerte de su líder la desgastará aún más.
“Al Qaeda se ha debilitado y perdió la popularidad que tenía durante los últimos años”, sobre todo desde el estallido de las revueltas árabes encabezadas “por jóvenes en Facebook que no están influidos por sus ideas”, explicó.
Además, sobre el terreno, Al Qaeda se ha transformado, “de una red de estructura piramidal en una multitud de ramas locales cuyos vínculos con Bin Laden no eran ya (de carácter) organizativo”. Y es que, según él, el fundador se limitaba a un papel de guía espiritual.
Anuar Eshki, director del Instituto de Oriente Medio para Estudios Estratégicos con sede en Yedá (Arabia Saudita), también considera que Al Qaeda sufrirá una crisis sucesoria.
“Es difícil encontrar a alguien que suceda a Bin Laden, y los saudíes de la organización no aceptarán jamás cumplir órdenes de Zawahiri”, explica el analista.
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