Sin duda, los medios de comunicación profesionales son un obstáculo para los gobernantes que abusan y esconden información en beneficio personal.
Como cada año, desde hace dos décadas, la Unesco insistirá este 3 de mayo en que la libertad de prensa es elemental “para construir democracias vigorosas” y que los países consigan más gobernabilidad y participación ciudadana en un Estado de Derecho garantizado.
La realidad, sin embargo, muestra tendencias contrarias y peligrosas en países como Nicaragua, donde regímenes autoritarios quieren imponer el silencio.
Presidentes elegidos bajo reglas democráticas buscan callar a la prensa y reprimen las críticas de los ciudadanos, mientras hablan en nombre “del pueblo” y alegan que los medios de comunicación son un obstáculo, porque su propósito es acabar con la democracia.
Varios casos de malversación de dinero del Estado han sido denunciados por el periodismo en Nicaragua, y en general la reacción del Gobierno ha sido cerrar más el acceso a la información pública y acusar a medios de comunicación de querer desprestigiar la “revolución” de Daniel Ortega, a pesar de las pruebas mostradas.
Un funcionario de confianza de Ortega fue destituido hace semanas, después de aparecer en varios escándalos de corrupción, pero ninguna autoridad se ha interesado en investigar las desviaciones de fondos y los chantajes a empresarios que habría hecho desde la institución recaudadora de impuestos que dirigía.
El periodismo profesional, asumiendo la función de fiscalizar a la administración pública, está develando suciedades del gobierno de Ortega. Pero las instituciones públicas, creadas para proteger el dinero que los ciudadanos aportan al Estado, hacen lo contrario: evitan investigar por “falta de motivos” o emiten sentencias limpiando a los corruptos.
En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el 3 de mayo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) pide a los Estados que garanticen y promuevan la libertad de expresión, ahora también en internet porque los espacios virtuales ya son amenazados por la censura oficial, como sucede en Venezuela.
Las amenazas al internet se deben a que este ha puesto en riesgo el poder absoluto de los dictadores, cuyos secretos, filtrados desde sus guaridas, les dejan en evidencia ante el mundo. Además, ciudadanos defensores de la libertad se encuentran, se unen, crean redes, se informan y coordinan acciones en ese espacio sin fronteras.
Tres jóvenes de una organización de la sociedad civil nicaragüense fueron detenidos y amenazados por la Policía Nacional, al salir de un debate en Radio Corporación, una emisora privada.
El “delito” de esos jóvenes, bajo acoso desde hace meses, ha sido expresar en público sus críticas al régimen de Ortega, el que al tratar de silenciarlos viola un derecho humano básico: la libertad de opinión y de expresión.
Si ningún medio de comunicación se ocupara de exponer la corrupción y denunciar los atropellos cotidianos del Gobierno, la mayoría de la población nicaragüense ya tendría menos libertad y ejercería menos derechos. Cualquier ciudadano sería ultrajado y muy pocos lo sabrían y protestarían.
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