Por Keylla Ballesteros
Con el verano, llega la época más propicia para disfrutar del sol y las actividades al aire libre, principalmente con nuestras mascotas, sin embargo, las altas temperaturas pueden causar una serie de síntomas que afectan su salud y que incluso pueden llevarlas a la muerte.
¡No sudan!
Los perros y los gatos son mucho más sensibles al calor que los seres humanos. Estos no pueden regular su temperatura corporal —mediante el sudor— porque carecen de glándulas sudoríparas en todo el cuerpo. “Solamente las poseen en la nariz, almohadillas palmares y plantares, y en el hocico”, afirma el médico veterinario Á lvaro Valenzuela.
“La temperatura normal de estas mascotas está en un rango de entre 38.5º C y 39.5ºC, cuando baja puede ser hipotermia y cuando sube fiebre, o bien un golpe de calor si supera los 42 ºC”, dice.
¿Qué es el golpe de calor?
De acuerdo con el experto, el golpe de calor se da con mayor frecuencia durante la época de mucho calor. “Es una elevación muy brusca de la temperatura corporal del ser vivo que el sistema orgánico no puede controlarla, y que entre otros síntomas puede acabar con su vida en minutos”.
No obstante, aunque el incesante calor de verano es la principal causa de este mal, hay ambientes que pueden propiciarlo por ser espacios muy reducidos, como dentro de los carros y algunas habitaciones. “Cuando están en un sitio con muy poca ventilación, sobre todo durante las horas de mayor calor, es decir, entre las diez de la mañana y tres de la tarde, las probabilidades que el animal colapse son mucho mayores”, explica Valenzuela.
Los síntomas
Tanto los perros como los gatos presentan síntomas muy similares cuando sufren un golpe de calor.
El animal se pone más inquieto, jadea y aumenta su ritmo cardíaco (taquicardia). “Pero, cuando jadea excesivamente con la cabeza hacia arriba, los ojos están desorbitados y la mucosa se torna morada, son señales evidentes que está a punto de un colapso por falla cardíaca, es decir, un golpe de calor inevitable”, afirma.
¿Qué hacer?

El golpe de calor debe tratarse a lo inmediato y a la menor sospecha debemos llevar a nuestra mascota donde un veterinario, con el objetivo que él se encargue de bajar la temperatura corporal del animal para evitar su muerte.
“En el caso de no haber un veterinario cerca, debemos echarle agua a temperatura ambiente hasta que notemos que los síntomas hayan disminuido”, aconseja el experto.

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