El estrés actúa sobre el sistema nervioso y la salud en general de todas las personas. Afortunadamente siguiendo algunas recomendaciones podrás mantener el estrés a raya, conservando el equilibrio, la energía, la serenidad y una apariencia radiante durante el verano. (www.todopapas.com)
Relajación
El estrés puede ser inevitable incluso con las mejor de las organizaciones y la más positiva actitud. Cuando esto ocurra pon en práctica lo siguiente:
Medita o realiza alguna actividad que te ayude a lograr momentos de serenidad y a reducir los niveles de estrés.
Relaja tu mente. Elige un lugar cómodo. Cierra los ojos e imagina que estás enfrente de un océano en calma. Empieza a respirar profundamente y lo más lentamente que puedas, inhalando por la nariz y exhalando por la boca, tratando de relajarte. Cuando sueltes el aire imagina que estás expulsando todo aquello que te produce estrés: el agotamiento, la tensión… Al inspirar absorbe toda la energía positiva del océano.
Otra propuesta muy sencilla de relajación consiste en contemplar el cielo estrellado, las nubes, una hoguera, el mar, etc. No busques sentido a lo que ves… Sólo mira, sin más. Cuando un pensamiento aparezca en la mente, vuelve a mirar. Eso es todo.
Sonríe y deja pasar… Probablemente tengas que asistir a un compromiso ineludible al que no te apetezca ir, tal vez se presente una visita inesperada no deseada o simplemente discutas con alguien por las hamacas. En estos casos cambia de actitud. No pienses en negativo, piensa en cosas positivas e ignora lo que te hace sentir mal tomándotelo menos en serio. Busca el lado alegre o gracioso del asunto. El sentido del humor salva muchas situaciones.
Duerme lo suficiente. La mayoría de las personas necesita 8 horas de sueño.
La comida
Mantén una alimentación sana.
Suele ser habitual relacionar descanso con descontrol. También en asuntos de nutrición. Estar de vacaciones no significa despreocuparse por la alimentación. Si sigues estos consejos, tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán:
Evita las comidas pesadas, ricas en grasas.
Introduce en tu dieta proteínas, frutas, verduras y alimentos antioxidantes; reforzarán tus defensas para poder combatir el estrés. La vitamina C ayuda a mantener la mente despierta. Se ha comprobado también que quien consume naranjas se siente menos estresado. Los frutos secos son ricos en Omega-3, alimentan el cerebro manteniendo su agudeza mental.
Otros alimentos relajantes. Existen alimentos específicos que estimulan el buen funcionamiento de las células nerviosas, ayudando, de este modo, al organismo a mantenerse relajado. Entre estos se encuentran el plátano, las almendras, el germen de trigo, la levadura de cerveza y las pipas de girasol.
Huye de los alimentos con azúcar y modera los hidratos de carbono refinados, que elevan el azúcar en sangre, dañan la piel y disminuyen los niveles de energía.
Disfrutar en familia
Pasárselo bien con tus seres queridos es el objetivo de las vacaciones.
Las actividades realizadas en conjunto como ir a la playa, salir de excursión a la montaña o simplemente jugar con un balón o tomar un helado, no importa qué, pero juntos. El tiempo compartido en familia enriquece la relación familiar y fomenta el vínculo afectivo entre sus miembros. Disponer de tiempo libre para estar con los hijos sin ningún tipo de condiciones es un lujo que hay que aprovechar. Lamentablemente, durante el resto del año no es nada frecuente.
En movimiento
Tan solo un poco de movimiento puede hacer maravillas aliviando el estrés.
Andar por la orilla del mar, nadar en la piscina del hotel o pasear por la ciudad al atardecer son buenas opciones para recargarse de energía.
¡Más agua!
Bebe abundante agua, entre 8 y 10 vasos diarios.
Beber agua, cuando los nervios acechan, puede ser una práctica saludable que, además de calmar la ansiedad, pueden ayudarte a resistir a tomar café o alimentos ricos en calorías y grasas.
Reduce la cantidad de café porque la cafeína puede incrementar los niveles de estrés de las hormonas y este incremento puede durar a lo largo del día y en el momento de ir a dormir, interfiriendo en el sueño si se bebe en las horas del atardecer o por la noche.
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