Siempre que sale una encuesta, los políticos las aprueban o las desestiman, según les convenga o no. En este caso, la última encuesta de la firma M&R Consultores indica que el presidente Daniel Ortega Saavedra que gobierna con mano de dictador aparece con mucho porcentaje sobre los opositores, lo que le facilitaría las cosas en los resultados electorales del próximo 6 de noviembre.
Es decir, que además del aparataje propagandístico del mínimo esfuerzo que hace pero que se proyecta como el máximo, Ortega tiene montada la estructura para el fraude electoral y el uso del poder que la ley le confiere a las instituciones, de las cuales abusa. Todo para estrangular la democracia en Nicaragua.
Una vez más las intenciones de votos de los nicaragüenses reflejadas en las encuestas urgen la inevitable unión de los partidos opositores para evitar que el país siga por un rumbo que no es el mejor.
Es desalentador ver cada día que en las rotondas de la capital, maestros, empleados de diferentes instituciones del Estado, pandilleros y estudiantes (de secundaria y universitarios) llegan a instalarse para crear una clima de violencia y sobre todo a alimentar las pretensiones enfermizas de la pareja presidencial y su séquito, de seguir en el poder destruyendo la institucionalidad y enriqueciéndose al amparo del Estado.
Lo más grave de todo es que las personas que asisten a estas actividades que fomentan el encarnizado odio del orteguismo no quieren ver cómo “el comandante” y su grupo los engañan y lo que les dan son migajas, lo cual hacen parecer como grandes cosas a través de la propaganda ejecutada con recursos del Estado. Los millones de dólares quedan en sus cuentas mientras el pueblo es engañado y languidece.
Ortega en vez de destruir la democracia, la institucionalidad e irrespetar los derechos humanos de los nicaragüenses debería de dejar estudiar a los jóvenes de secundaria y universitarios para evitar la vagancia y mediocridad como futuros técnicos o profesionales del país, facilitar las condiciones para generar empleos a los pandilleros y respetar a los empleados públicos para que trabajen sin presiones.
Pero lo que ocurre es que el estilo dictatorial del presidente Ortega obliga a que los estudiantes vayan a los actos violentos so pena de quitarles sus becas de estudios u otros beneficios. Los empleados públicos salen como fuerzas de choque para conservar sus puestos de trabajo (aunque otros lo hacen convencidos de que fomentar la violencia engendrada por el FSLN es lo mejor) y los pandilleros encuentran en este estilo de gobierno una fuente de trabajo porque “los alivianan” con tal de lanzarse con todo lo que tienen contra la sociedad civil que protesta contra los abusos del mandatario.
Los nicaragüenses deben estar claros del engaño del régimen actual, pues jamás verán que la pareja presidencial quiere lo malo para su familia y allegados. Nunca verán a un hijo de la pareja presidencial en los frentes de protestas con palos, piedras, armas blancas o morteros enfrentándose a la oposición. Ellos son modelos, tenores o administradores de los negocios de la familia Ortega-Murillo. Andan escoltados por policías y disfrutan de las mieles del poder. Viajan y compran lo mejor en tiendas caras dentro o fuera del país. Un país dirigido con derroche como lo hace Ortega y aprovechándose de la ignorancia, el temor y la pobreza de la gente jamás se desarrollará. Así que lo mejor es no votar por la inconstitucional figura del candidato antidemocrático del partido de la violencia, el FSLN.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A