Por Hilda Rosa Maradiaga
Infografía de Luis González
Es de madrugada. Un caballo cholenco arrastra una carreta en una calle del barrio El Edén, en Managua. Los dos hombres que guían al animal tienen una actitud sospechosa, tanto que llaman la atención de un vigilante. “Hey, deténganse”, les grita. Los hombres azotan al caballo y este apresura su paso. El vigilante hace disparos al aire y los fugitivos le responden con balas. El pobre animal no puede correr tanto como sus dueños desean y queda abandonado con la carreta en la que transportaban 14 tapas de manjoles tapadas con zacate.
El hecho fue registrado en la Estación Cuatro de la Policía y es solo uno de tantos casos. En los últimos años, las tapas de manjoles se han vuelto la manzana de la codicia y cada mañana amanece un nuevo orificio en una carretera.
¿Por qué son tan apetecidas estas tapas? Es simple, dice Alma Nidia Paniagua, administradora de la Chatarrera Metales Alfa, “por una tapa de manjol te pueden dar hasta 400 córdobas”. También es un negocio para la chatarrera que se la compra al ladrón, pues en las chatarreras más grandes, se las pagan por un precio aún más alto.
Paniagua dice que, como chatarrera legal y organizada, han recibido charlas de parte de la gente de la Alcaldía y Enacal, explicando que no deben recibir estas tapas, alambres del tendido eléctrico o de teléfonos, tapas de medidores, tuberías, hidrantes. Asimismo, en cualquier momento puede llegar la Policía a hacer requisas. “Aquí no aceptamos esas tapas ni regaladas. Por una tapa de esas me pueden cerrar todo el negocio, que es el que me da de comer”, afirma.
Se ha dicho que antes de venderlas, las personas que se roban estas tapas las quiebran y que son fundidas en algunos lugares. Sin embargo, Paniagua asegura que lo que generalmente sucede con toda la chatarrra que se acopia en estos lugares, de los cuales hay legales e ilegales, es que se exporta.
“Con toda la alerta que hay con este tema, no creo que ninguna chatarrera, aunque sea ilegal, esté comprando estas tapas”, comenta Paniagua. La verdad es que en las carreteras siguen apareciendo manjoles destapados. La Policía Nacional, Enacal y la Alcaldía de Managua enfrentan el reto.