Acomodo
Primero, Daniel Ortega se instaló en su casa como casa presidencial, protestamos, pero al final se dijo: “Es tontería, sigamos adelante”. Luego aparecieron banderas partidarias en todas las instituciones del Estado, y después del clamor, se dijo: “Son pequeñeces, sigamos”. Más tarde Ortega decidió nombrar a sus funcionarios sin consultar a la Asamblea Nacional como establece la ley. Rezongos. Pero, al final nos acostumbramos. Un mal día decidieron que la gente tiene derecho a votar pero el Consejo Supremo Electoral va a contar los votos como quiera. Protestas, marchas, apaleados, y ahí vamos otra vez a una elección igualmente fraudulenta Ahora, dicen que “algunos” no tienen derecho a circular libremente y como en los otros casos nos acostumbraremos también y buscaremos veredas, porque al final siempre se halla el acomodo. Al paso que vamos, pronto nos tendrán guindados del cuello y nos consolaremos diciendo que si nos ponemos de puntilla, pues el mecate ni aprieta tanto. Si el hombre no es tan malo, “si hasta nos deja medio respirar”.
Democracia
Los mismos sandinistas u orteguistas deben reflexionar hacia dónde está caminando el país. No se vayan a creer que siempre estaremos “acomodándonos”. Hay un momento donde se dice “basta ya”, y por experiencia propia sabemos que cuando eso pasa ni la maquinaria más grande resiste. Y al final, aunque sea por viveza, deberían saber que la democracia es el régimen que más les conviene. Porque no es lo mismo pasar a la oposición y volver a luchar, según estas reglas, por regresar al poder una vez que se pierden las elecciones, que andar huyendo en países extranjeros y perseguidos como delincuentes cuando estalla una revuelta, tal como sucedió con los Somoza en Nicaragua, con Hosni Mubarak en Egipto o como podría estar sucediendo pronto con el hasta hace poco poderoso Muamar el Gadafi en Libia.
Empatía
Una forma fácil de saber si se está conduciendo el país de una forma correcta, donde todos somos tratados por igual, es ponerse en el zapato del otro. Le pregunto a cualquier orteguista si siendo oposición le gustaría que, por ejemplo, la bandera del PLC ondeara en todas las instituciones estatales, escuelas y centros de salud; que les roben el voto y donde ganaron les hagan perder, y cuando decidan marchar, la Policía ponga un cordón para que no lo hagan a pesar de haber realizado todo el procedimientos que la ley indica para hacerlo, para poner unos pocos ejemplos.
Permisos
Qué sentido tiene pedir permiso a la Policía para marchar si esa acción sólo servirá para conseguir el efecto contrario: activar todos los obstáculos para que la marcha no suceda. Hasta ahora lo que ha sucedido es que un grupo solicita permiso, la información llega inmediatamente a El Carmen, y al día siguiente el partido sandinista anuncia una contramarcha en el mismo lugar y a la misma hora. Pero hay más: luego la Policía sale con que los segundos habían pedido permiso primero y para colmo el día de la marcha hace de todo para que no se concentren y los que se concentren no se muevan de lugar a contra pelo de lo que las leyes establecen. ¡Así cómo!
Río revuelto
Veo mucha desesperación del gobierno para atizar el conflicto con Costa Rica. No voy a negar que los vecinos están moviendo sus piezas y Nicaragua debe estar ojo al Cristo, pero tampoco podemos ignorar que a Ortega le conviene estimular en sentimiento patriotero para desviar la atención de las barbaridades que están ocurriendo en el país. Y muchos estamos cayendo en esa trampa. Ojo con la soberanía, pero ojo también con Ortega.
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