CORRESPONSAL/CHINANDEGA
El rótulo “Se vende”, con dos números de celulares, colocado el viernes en dos puntos de la Escuela Madre Virginia Rosero alarmó el fin de semana al vecindario norte del barrio El Calvario y a la comunidad educativa y de padres de familia de Chinandega.
El Ministerio de Educación (Mined) tiene un contrato de arriendo con los propietarios de este inmueble, la familia Reyes Benedith, pero estos no quisieron brindar declaraciones y dijeron que el abogado chinandegano Melvin Estrada, hijo del procurador Hernán Estrada, les llevaba el caso.
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La escuela atiende a los niños de los barrios La Cruz, Dávila Bolaños, Karmita y Montserrat. Ahí estudian en primaria 553 niños en dos turnos con 24 maestros, conserje y un vigilante.
Según vecinos, la escuela funcionó hace unos 70 años en una casa esquinera de taquezal, con el paso del tiempo los padres y autoridades educativas les proporcionaron las mejoras y su extensión con aulas. En esos años se le llamaba a ese sitio La Pila de Agua.
La profesora Janet Pérez Blandón, delegada municipal del Mined, señaló que el abogado Estrada les dijo a inicios del año pasado que había intenciones de vender el inmueble al Mined o a otro interesado.
CONCLUIRÁN AÑO ESCOLAR
“La idea es permitir que se desarrolle este año escolar para los muchachos, el contrato se firmó para este año, es el último acuerdo que estamos y no hay ningún riesgo de desalojo para los niños, se va a desarrollar normal el año escolar”, manifestó la delegada.
Los dueños del terreno donde está la escuela notificaron al Mined la semana pasada que ubicarían el rótulo para ofertar el sitio, eso de acuerdo con la presión que ejercen herederos de la familia dueña.
Las negociaciones incluyen un avalúo de las inversiones que ha efectuado el Mined en la propiedad.
Marta Rosa Pereira, directora del centro educativo, señaló que la infraestructura es del Estado, no así el terreno. “Nos sorprendimos del ver el rótulo”, dijo Pereira, quien aclaró a los padres y niños que iban a concluir el año escolar sin problemas.
Zoila Narváez, madre de familia, comentó al ingresar con su niña de quinto grado la mañana de ayer que el Ministerio de Educación agilice la compra del terreno para que el próximo año no vayan los menores a centros escolares alejados de sus viviendas.
“De este centro han salido muchos jóvenes que ahora responden en colegios y universidades”, manifestó Narváez.
Don Carlos Martínez, que deja cada mañana en triciclo a sus dos pequeños, se sorprendió con los rótulos, por lo que instó a arreglar de una vez el problema.
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