MUNDO AL REVÉS
¡Qué elecciones estas que vienen! Todo está al revés. Los opositores no se oponen, sino que apoyan; el candidato más fuerte por ahora no puede ser candidato, pero se hace el gato bravo; los jueces no pueden ser jueces, pero también se hacen los gatos bravos. Quieren que la observación no observe, sino que acompañe, porque si el observador observa, es injerencismo, porque al injerencismo de verdad se le llama solidaridad, igual que al “odio” se le llama “amor” Y por si fuera poco, los votos parecen ya estar contados y solo nos toca ir en retroceso llenando las formalidades del “ejercicio democrático”. ¡Tronco de elecciones!
ARNOLDO ALEMÁN
Analicemos a los candidatos. Arnoldo Alemán. Cualquier otro miembro del PLC tendría más votos que él por una sencilla razón: todos los alemanistas, que cada vez son menos, votarán siempre por quien Alemán señale, pero nadie que no sea alemanista votará por Arnoldo Alemán. Es sentido común. El PLC se da el lujo de llevar a su peor candidato. Juega para perder.
FABIO GADEA
Tiene la enorme misión de agrupar todo el descontento disperso. Una camisa que cada vez se le ve más grande. El voto antiorteguista necesita pruebas de fortaleza más allá de los discursos para tomar confianza y agruparse en una sola casilla. Y Fabio Gadea tendría que mostrar una fortaleza que no se le ve por ahora para que atraiga esa “montaña de votos” que sí es cierto que existe, pero que todavía no tiene candidato.
ENRIQUE QUIÑÓNEZ
El “estilo Quiñónez” gusta en un buen sector de los nicaragüenses que, a sabiendas de que la lucha es dura, prefieren a alguien de trincheras y no de escritorios. ¡Qué estadista ni qué ocho cuartos! Un bravucón y peleonero es lo que quieren. Sin embargo, ese sector tampoco es tan grande como para hacer ganar a alguien. La gran debilidad de Quiñónez es su vehículo. ¿Cómo olvidar el historial puñalero, de ventas y reventas con que se hizo famosa la ALN? Quiñónez buscando la Presidencia en ALN es como un general montado en un caballo de palo avanzando hacia una columna de tanques.
MIGUEL ÁNGEL GARCÍA
De García no tendría mucho que decir. Apenas lo conozco. Alguna vez lo entrevisté y parece ser un buen hombre. La escena de su inscripción para mí lo dice todo. Ahí estaba García con su eterna cara triste y una solitaria banderita en la mano, bajo el solazo del mediodía, acuerpado con aquel lema lastimero: “Con Miguel tiembla Daniel”. Surrealista. Tragicómico.
DANIEL ORTEGA
Es el mejor candidato que puede enfrentar la oposición. Al igual que Alemán, cualquier otro candidato bendecido por Ortega podría llegar a conseguir votos más allá del orteguismo. Ortega no pasará de ahí. Pero su gran “talón de Aquiles” es la ilegalidad de su candidatura, que le sirve en bandeja a sus contrincantes un tema para descalificarlo y exponer la esencia del gobierno que promete: “Yo mando porque me ronca. Punto”.
DE MENTIRITA
El Frente Sandinista tiene en la candidatura de Daniel Ortega su flanco más débil, no solo porque no puede ser candidato, sino porque si llegara a ganar, sería un presidente ilegítimo que viviría eternamente descalificado e incluso no reconocido. En otras palabras, los Payo Solís, los Roberto Rivas, los Armando Juárez, etc., podrán seguir el juego de que una sentencia puede estar sobre la Constitución, pero difícilmente eso valdrá algo fuera de ese círculo. Es como cuando se juega Monopolio. Los billetitos de mentiritas valen para el grupito que está jugando, pero solo a un loco se le ocurriría ir a la pulpería a comprar con ellos.
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