Vaya, vaya, vaya. Quién lo diría, y si lo hubiese dicho, nadie le habría creído. El general en retiro Omar Halleslevens no resistió la tentación de verse algún día como presidente de la República de Nicaragua, como lo estuvo el general y dictador Anastasio Somoza Debayle.
Ahora el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), del que se ha apoderado Daniel Ortega y su familia (igual que ocurrió durante la oprobiosa dictadura somocista) no solo ha recuperado a su policía partidaria encabezada por la primer comisionada Aminta Elena Granera Sacasa, sino que también tiene otra vez a su servicio al ejército rojinegro. El mismo que se llamó Ejército Popular Sandinista (EPS) y luego Ejército de Nicaragua. Ahora es Ejército del FSLN o de la familia presidencial.
El general Halleslevens, por si teníamos alguna duda, vino a quitarle la máscara de cínicos, mentirosos, manipuladores, abusivos y violadores de la Constitución Política de Nicaragua a los orteguistas.
El sueño del general Halleslevens puede darse en algún momento que el presidente de la República se ausente. Así que está cerca de su anhelo, claro siempre y cuando lleguen la poder, lo cual sería probable si se roban los resultados electorales el próximo 6 de noviembre.
Lejos está quedando aquella Policía Nacional y aquel Ejército de Nicaragua, dos instituciones que después de 1990 entraron en un profundo proceso de profesionalización. Ahora son dos brazos armados coercitivos que el régimen dictatorial de Ortega usa a su antojo. Por tanto, los nicaragüenses no tenemos cuerpos armados apartidistas. El resto es cualquier retórica de los militares y policías que ahora son gendarmes de una familia que gobierna Nicaragua atropellando los principios democráticos.
Solo imaginemos a un gato cuidando la leche. El ejército de Ortega es la institución armada encargada de resguardar y movilizar el material electoral en noviembre próximo, donde su general en retiro Halleslevens es el candidato a vicepresidente en fórmula con el inconstitucional candidato presidencial del FSLN. ¡Qué relajito! El general en retiro Halleslevens está respaldando un acto ilegal al acompañar a Ortega en sus pretensiones malsanas.
Con este gobierno se están viendo atropellos a la dignidad de los nicaragüenses que no aceptan las barbaridades de Ortega y, como si fuera poco, en las calles de Managua y en los departamentos, funcionarios públicos, miembros del FSLN y altos militares o jefes policiales despliegan sus caravanas de vehículos sin importarles el respeto a los demás. Esa impunidad con que actúan, hoy por hoy, no hay ante quien denunciarlas. Son ellos mismos. Se impone el terror de los militares con sus cañas huecas. Pero este tipo de males algún día terminará. Por eso es que debemos seguir en la lucha por la democracia para evitar una dictadura militar a la que contribuye ahora el general en retiro, Omar Halleslevens.
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