Por Auxiliadora Rosales
Los asalariados esperan con ansias la fecha de pago, pero cuando menos se dan cuenta se quedan solo con unos cuantos pesos en la bolsa, con los que tendrán que hacer magia para intentar llegar a fin de mes y al día de pago. ¡Es increíble!, pero la mayoría de los nicaragüenses vive de esta manera. Nunca se ha preguntado: ¿Por qué vivimos en escasez? y ¿de qué manera podríamos equilibrar nuestras finanzas?
Los expertos en finanzas personales aconsejan suprimir cuanto gasto pueda, evitar el crédito y el uso de las tarjetas. Pero a la par del mal manejo del dinero en efectivo se debe estar “ojo al cristo” frente a los abusos del mercado.
Uno de los abusos más frecuentes son las facturas alteradas de los servicios básicos, principalmente la energía eléctrica; en un segundo lugar están los “impagables” intereses de las tarjetas de crédito, según datos de la Liga de Defensa del Consumidor de Nicaragua (Lideconic).
Lea las facturas
Brenda Ayerdis, directora ejecutiva de Lideconic, señala que el gran error de la mayoría de los consumidores es no leer sus facturas. “Mucha veces por falta de tiempo solo se limitan a ver cuánto hay que pagar. Y es en ese momento que pierden sus derechos”.
Explica que si una factura de energía eléctrica sale alterada el consumidor siempre debe verificar su historial de consumo y reclamar inmediatamente de manera escrita ante la instancia correspondiente de atención al cliente.
“La empresa eléctrica tiene que dar una respuesta en un plazo de cinco días. Si la respuesta no es favorable se sigue a una segunda instancia, que en este caso deberá ser ante el INE”, indica la asesora legal de L ideconic, Deydania Tercero.
Agrega que el INE deberá hacer una inspección a las casas en un plazo de cinco días y revisarán la medición, levantarán una lista de electrodomésticos con el objetivo de precisar el consumo. Además de otras pruebas técnicas.
El error
El error en que caen los consumidores es el de no reclamar con la primera factura alterada, sino que dejan pasar unos meses y su historial de consumo se pierde y tienen un nuevo historial alto y con eso se dificulta que se les dé una respuesta satisfactoria.
Otra de las fallas es que nunca verifica la aplicación del subsidio y la empresa omite esa información. “Cuando una vivienda consume menos de 150 KW la empresa debe aplicar el subsidio que sería del 50 por ciento del cobro de la factura. Es decir si la factura sale de 600 con el subsidio el consumidor solo pagaría la mitad que serían 300 córdobas”, precisa la asesora legal de Lideconic.
“El área de servicio eléctrico es preocupante para las asociaciones de defensa del consumidor porque la distribuidora ha incurrido en incumplimientos a las normativas y hasta de la misma Ley de Defensa del Consumidor. Pero además hay una mala atención al cliente ”, precisa la abogada Tercero.
Evite las tarjetas
Muchas veces las consecuencias del endeudamiento y sobreendeudamiento se da por la falta de información y claridez del mercado financiero, que impide conocer el costo final del endeudamiento. Por eso cuando decida comprar con tarjeta de crédito, no lo haga a la ligera. Valore en primer lugar si ese producto es de necesidad, pero además haga númeritos y sume al precio los intereses que tendrá que pagar por el producto. Resultará que es muy caro pagar con tarjeta de crédito, pese a las promociones que pueda ofrecer el mercado.
“Una tarjeta de crédito no es una extensión del salario. Es un crédito que tiene disponible y que tiene que pagarse al banco emisor en un plazo determinado no sólo lo gastado, sino también una cantidad adicional en concepto de interés o comisión. No olvide que no debe gastar más de lo que gana”, aconseja directora de Lideconic .
Asegura que “el problema del endeudamiento se agrava cuando el tarjetahabiente no maneja con exactitud las fechas de corte y pago”.
La fecha de corte es un día fijo del mes en el cual el emisor de la tarjeta (banco) suma todos los gastos ejecutados en el mes. Este cierre nunca coincide con la fecha de pago porque el emisor de la tarjeta desde el momento de ejecutar el corte hasta enviar en estado de cuenta al usuario tarda varios días.
“Es común que el usuario piense que los gastos ejecutados entre el cierre y la fecha de pago se incluye en la cuota que abona el día de pago, ya que cuando esos gastos se acumulan al siguiente corte aumenta los intereses”.
Cuando el tarjetahabiente paga de contado su cuota de pago debe tener cuidado porque muchos emisores cobran recargos como gastos por servicios o manejos de cuenta, comisiones anuales, retiros de cajeros automáticos, consulta de saldo, entre otros.
La asesora legal de Lideconic precisa que si el tarjetahabiente no puede sostener ese crédito, lo primero que tiene que hacer es ir al banco emisor y pedir la cancelación de la misma, se debe revisar el cobro que esté de acuerdo a ley y que no hallan cobros adicionales.
Se puede pedir al banco que le congele la deuda y que conceda un arreglo de pago favorable. “Si el banco se niega a una solución se acude a la Superintendencia del banco con un escrito, explicando la situación y solicitando un arreglo de pago”, aconseja la abogada.
Por su parte los fiadores de tarjetas de crédito deberán ser notificados al mes que el tarjetahabiente cae en mora. “Casi siempre sucede que el fiador se da cuenta de la situación hasta que le llega el embargo”, indica DeydaniaTercero.
Lo ideal es no ser fiador de nadie, ni siquiera de familiares, porque hay muchos casos que han dejado con la deuda a la otra persona. Pero si toma la responsabilidad de ser fiador se debe estar bien claro del contrato que se firma y pida una copia del mismo.
En los llamados contratos de adhesión, aquel cuyas cláusulas se establecen unilateralmente por el proveedor, sin que el consumidor pueda discutir o modificar, deben estar escritas con letras legibles a simple vista. Las letras chiquitas está fuera de la ley y son violatorias a los derechos del consumidor.
Sin jarana
Consumir al crédito es un patrón masivo en muchos países. En Nicaragua esta modalidad cobra auge a partir de 1990 y se ha convertido en una estrategia de vida para el país más empobrecido de Centroamérica. Transgrediendo estatus y todo tipo de productos desde vehículos, electrodomésticos hasta la compra en una pulpería, según una investigación sobre la Cultura del Consumo al Crédito en Nicaragua del Instituto de Estudios Interdisciplinario (IEI) de la Fundación Casa de los Tres Mundos.
El estudio indica que la suma de las cuotas a lo largo del contrato de pago excede mucho el valor real que el producto tiene al momento de la compra y va desde el 150 por ciento y hasta el 300 por ciento más de su valor real.
Para la directora de Lideconic lo ideal es no recurrir al crédito y generar en casa una cultura de ahorro. “Lo ideal es que el consumidor compre de contado y que evite caer en las manos de las microfinancieras, usureros, casas comerciales o tarjetas de crédito”, señaló.
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