Relacionar la venta de tortillas con la cantidad de tierra en los cauces probablemente no tenga sentido para algunos. Más difícil sería encontrar la conexión entre una tortilla servida en la mesa y las inundaciones en Managua cuando llueve o la sequía en algunos municipios del Pacífico. Pero existe.
Las tortillas en Managua son hechas con la leña que sale de las zonas más altas de la ciudad o de municipios vecinos, especialmente Tipitapa, uno de los más despalados en favor de las cocinas a base de leña.
Las inundaciones, las sequías, la falta de agua y hasta posibles deslizamientos de tierra son solo algunos de los daños colaterales más peligrosos ocasionados, en parte, por el uso irracional de la leña en Nicaragua.
Reportes de prensa de mediados de la década pasada ya advertían sobre la posibilidad de un aluvión a causa del despale. En aquel momento se señalaba especialmente al crecimiento de las urbanizaciones. El auge de las mismas parece haber disminuido, pero la extracción de madera para leña continúa.
Jaime Incer Barquero, presidente de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible (Fundenic SOS), no se cansa de señalar la contradicción que existe en los pobladores de las zonas más altas de Managua: “Bajan por la mañana con las carretas cargadas de leña y luego regresan con agua”.
Lo que Incer señala es que esa gente está sin agua porque está destruyendo sus bosques y que sería más fácil no cortar los árboles para mantener las fuentes de agua y así evitarse el viaje.
Más de un pozo de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) se ha secado al sur de la ciudad.
Cuando no llueve hay sequía, pero cuando llega la temporada lluviosa hay más que inundaciones, porque en los cauces no sólo corre el agua que se desborda.
Mientras era alcalde de Managua, Dionisio Marenco expresó que “si el agua (sobre las calles) trae mucha tierra, la trae de alguna parte (zonas altas despaladas). En el momento en que comience a arrastrar arcilla, ya es cercano al aluvión”.
En otras palabras, las inundaciones que hoy se ven en Managua podrían convertirse en deslaves en el futuro, gracias a la falta de árboles.
Algunas de las zonas más vulnerables identificadas desde hace algunos años por la Alcaldía de Managua son la Pista Suburbana, Carretera a Masaya y la Pista Juan Pablo Segundo.
El Club de Jóvenes Ambientalistas sostiene que el problema de la leña refleja dos cosas. Por un lado, el subdesarrollo del país y, por otro, el difícil acceso a tecnologías alternativas.
Para Jacinto Sánchez, director de Proyectos de Fundenic SOS, la leña no es mala, sino su mal uso, por lo que recomienda una nueva cultura de la leña.
Entre las recomendaciones de Fundenic SOS que Sánchez resalta están la de usar cocinas mejoradas para evitar que el humo afecte a las personas y, sobre todo, el uso adecuado de la leña.
No obstante, la sequía de hace un año y medio echó a perder parte de la reforestación que se había realizado con auspicio de Fundenic SOS en cinco municipios del Pacífico, áreas que serían dedicadas exclusivamente a la producción de leña.
Según Sánchez, el proyecto para producir leña bajo condiciones ideales arrancó con 342 productores en 2007 y más de 300 hectáreas. Hoy solo quedan 115 y 118 hectáreas.
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