La espera para abordar una unidad de transporte público en las diferentes terminales y paradas de la capital se ha convertido en una verdadera incomodidad para los usuarios y trabajadores de este servicio.
La mala costumbre, la falta de depósitos de basura y el problema de la recolección son las principales causas de que estos lugares de uso público y cotidiano permanezcan atestados de desechos.
“Nosotros pagamos impuestos a Commema y aquí nunca han puesto un barril de basura, pasan los carretones por la mañana y por la tarde, pero el domingo no vienen y el lunes esto es un chiquero, sobre todo porque la gente siempre tira la basura”, reclama María Hernández, comerciante en la terminal de buses del Mercado Israel Lewites.
Francisca Leiva, una vendedora ambulante, sortea la venta entre los andenes sucios de la terminal. Ella se queja de la mala imagen y el desaseo del lugar.
La historia se repite en el resto de mercados, aunque en la zona central de Managua se note un mejor trabajo de la Alcaldía, donde se observa un par de cestos para la basura en cada parada de buses.
Solo en Managua la comuna tiene destinados para este año 60 millones de córdobas para la limpieza pública, sin embargo el año pasado se logró recaudar un promedio de 34 millones de córdobas. Sin recursos y sin la voluntad de la población, el problema continúa.
¿EDUCACIÓN O CULTURA?
Mientras espera a que su ruta arribe a la parada, un joven bebe desesperado de una bolsa con agua. Acaba, la exprime y la deja caer al suelo. Un niño termina de comer y su madre toma el plato desechable y lo tira por la ventana del autobús. Un hombre acaba su bolsa de frutas, mira el recipiente a unos metros y prefiere tirarla a un lado para evitar la fatiga.
En el lugar hay un par de recipientes para la basura, una escoba y una pala. “Los encargados por la Alcaldía brillan por su ausencia, si uno no le paga a los carretoneros 10 pesos diarios aquí nos llenamos de basura, pero no vamos a trabajar en lo sucio”, asegura Roberto Padilla, trabajador de la terminal de buses frente a la UCA.
“Es la cultura del nicaragüense, todo va al piso; y no es cuestión de educación, porque aquí la mayoría son universitarios, pero, a pesar de la educación que reciben, no tienen la cultura de depositar la basura en su lugar”, señala molesto Padilla.
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