El embajador norteamericano Robert Callahan afirmó que Estados Unidos reconocerá un nuevo gobierno sandinista en Nicaragua, siempre que éste retenga el poder como resultado de un proceso electoral “transparente”.
La garantía de que las elecciones de autoridades sean validadas, el gobierno de Estados Unidos la encuentra en que Nicaragua respete la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA).
El diplomático advirtió que para su gobierno la participación del presidente Daniel Ortega en el actual proceso electoral provocará cambios “profundos” en el sistema democrático de Nicaragua.
“Lo que nos importa es un proceso transparente, un proceso observado, un proceso justo. Y si este proceso produce otro gobierno sandinista nosotros vamos a ser los primeros en felicitarlos”, afirmó el embajador.
Ésta es la primera reacción de parte de un representante de un gobierno que tiene relaciones diplomáticas con Nicaragua, después del anuncio oficial de la candidatura ilegal de Ortega.
El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) respaldó el sábado pasado en un congreso extraordinario la candidatura presidencial de Ortega, que está en su segundo mandato (2007-2012) tras gobernar Nicaragua por primera vez de 1985 a 1990.
De esta manera este partido sigue desconociendo el artículo 147 de la Constitución Política de Nicaragua, que prohíbe a una persona ejercer más de dos mandatos o aspirar a la reelección continua.
“La posición de mi gobierno no ha cambiado”, refirió Callahan.
“Nosotros creemos, basados en la Carta Democrática Interamericana (que) Nicaragua la ha firmado, nosotros (EE.UU.) la hemos firmado y para nosotros cuando un Gobierno toma una decisión de esta magnitud, que obviamente va a tener resultados profundos para la gobernabilidad, para la institucionalidad, es muy importante que (el Gobierno) lo haga de una manera transparente”, afirmó.
Ortega basa su candidatura en una ilegal sentencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que avaló un fallo, de octubre de 2009, emitido sólo por magistrados orteguistas de la Sala Constitucional, que declaró inaplicable el artículo 147.
El representante de Washington expresó el mismo planteamiento de la Iglesia católica, de empresarios, de los partidos de oposición y la sociedad civil del país en que esos cambios sólo pueden hacerse reformando la Constitución, potestad que sólo tiene la Asamblea Nacional.
Pero espera que las reformas en el sistema democrático se hagan de una manera transparente “con la participación del pueblo directamente (por referéndum) o a través de sus representantes en la Asamblea” (Nacional), donde además haya un claro respeto en la separación de poderes.
“Nosotros creemos que sí (Nicaragua) puede reformar su Constitución, nosotros lo hemos hecho en los Estados Unidos muchas veces, pero la Constitución dice que para ser reformada tiene que pasar por la Asamblea (Nacional), entonces para nosotros eso es muy importante”, sostuvo Callahan.
Una vez más Estados Unidos consideró que la participación de los observadores internacionales y nacionales es fundamental para que los comicios puedan ser avalados. Los países de la Unión Europea comparten el mismo reclamo.
NO FINANCIAN PARTIDOS
Callahan además negó que su Gobierno esté financiando a los partidos de oposición, como lo afirmaran líderes del partido sandinista en su congreso.
“Nosotros no alentamos, menos estamos imponiendo la unidad”, aseguró. Aunque dejó en claro que sí creen “que la manera más eficaz de promover la estabilidad democrática, la estabilidad política, es a través de un sistema de un número limitado de partidos”.
“Lo que nos importa es un proceso transparente y abierto (…) en todo el mundo es importante hoy en día tener observación, porque da no solamente al pueblo mismo confianza en los resultados, sino muestra al mundo que el proceso ha sido transparente, honesto, justo y preciso”, apuntó.
BOTÓ LA GORRA
Hubo un momento en que Callahan se mostró bastante molesto ante la acusación de un periodista del oficialista Canal 4 sobre que EE.UU. pide transparencia sin embargo había cometido fraude en la Florida cuando George W. Bush ganó la elección a Al Gore.
“Hay una diferencia enorme entre un fraude bien intencionado, bien escondido y un problema mecánico”, dijo.
Evitó comentar sobre informaciones reveladas en cables de WikiLeaks, respecto a funcionarios de la embajada norteamericana a quienes el jefe del gabinete del Consejo Supremo Electoral (CSE) les confirmó el fraude de las municipales en 2008.
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