SANÁ/MANAMA/AFP
Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en las capitales de Yemén y Bahréin para pedir la renuncia del presidente Alí Abdalá Saleh, y del rey Hamad ben Isa Al Jalifa.
Saleh, un aliado clave de Washington en la lucha contra Al Qaeda, arremetió contra el presidente de EE.UU., Barack Obama y acusó a Israel y a Estados Unidos de “orquestar” las revueltas que sacuden al mundo árabe desde enero.
Ayer, tras una jornada de fuerte movilización contra el poder, una fuente oficial anunció la destitución de los gobernadores de las provincias de Adén, Hadramut, Abyán, Lahaj y Hodeida, escenarios de violentas manifestaciones contra el régimen.
En Saná, los manifestantes bloqueaban tres calles que conducen a la universidad, donde se realizan las protestas desde el 27 de enero, y gritaron “el pueblo quiere que se vaya Alí Abdalá Saleh”, en el poder desde hace 32 años.
Amnistía Internacional ha afirmado que desde el inicio de las protestas han muerto 27 personas. Ayer se registraron al menos diez manifestantes heridos.
El jefe de Estado yemení se resiste a renunciar. En las marchas participaron varios dirigentes de la oposición que habían llamado a una “Jornada de Ira” y el influyente predicador Abdel Majid Zendani, acusado por EE.UU. de apoyar al terrorismo, quien expresó su “apoya la reivindicación de los jóvenes”.
Los partidarios del régimen también celebraron una manifestación, convocada por el Congreso Popular General (CPG, en el poder), sin que se tenga constancia de actos de violencia.
En Manama miles de personas volvieron a las calles en la tercera semana de protestas contra la dinastía sunita que gobierna desde hace 200 años.
“Todos somos hermanos, sunitas y chiitas”, gritaban los manifestantes, que desfilaron desde el barrio de Salmania de la capital hasta la Plaza de la Perla, epicentro de las protestas desde el 14 de febrero.
Una coalición integrada por siete movimientos de la oposición leyó una declaración en la que expresó su apoyo a las demandas “justas” de la juventud y enfatizó en “la importancia de mantener los intereses de la población, incluido el sector comercial del país y el laboral”.
La oposición se ha negado a un diálogo propuesto por el rey Hamad ben Isa Al Jalifa, y exige previamente la dimisión de todo el gobierno.
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