Douglas Carcache

Para nunca olvidar

Daniel Ortega ha de estar atónito viendo cómo se desmoronan los pedestales de los dictadores que le han ayudado, con ideas y dinero, para que intente mantenerse en el poder de forma indefinida.

Pero más sorprendidos deberían estar los fieles seguidores de Ortega que mil veces han maldecido a Anastasio Somoza Debayle, por haber bombardeado a las poblaciones de Estelí, León y Managua en 1978 y 1979, sin imaginar que algún día su caudillo del Frente Sandinista (FSLN) apoyaría un genocidio similar.

Al respaldar a Muamar Gadafi, mientras éste masacraba al pueblo de Libia la semana pasada, Ortega confirmó que para él importa más el dinero que le da un aliado externo, tan o más déspota que Somoza, que la vida de millares de personas ansiosas de libertad y democracia.

Esa solidaridad, reiterada el viernes por el gobierno nicaragüense en las Naciones Unidas (ONU), también deja entrever que para el presidente Ortega el fin justifica los medios: Si se trata de retener el poder y la riqueza, vale mandar aviones y helicópteros a bombardear a la población inconforme.

Las rebeliones populares contra regímenes opresores, socios del FSLN, están obligando a Ortega a confesar su real forma de pensar, de la que se deduce lo que tarde o temprano podría cometer en Nicaragua, si alguna vez la población decidiera sacarlo por la fuerza, dada su pretensión de quedarse en el poder de por vida.

Si ha intentado reproducir el sistema de Gadafi, creando los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), y luego apoya su represión sangrienta, ¿quién descarta que un día ordene disparar al pueblo, como cualquier dictador empecinado en retener el poder?

El horizonte ya se le oscurece a Ortega, quien podría quedar sin apoyo de sus principales aliados externos. La rebelión del pueblo libio dejó al descubierto las falacias de un supuesto “poder popular” que, en esencia, era una tiranía de 42 años que financió acciones terroristas y a partidos “revolucionarios” como el FSLN.

Irán, el otro soporte de Ortega, está en problemas políticos y económicos. Persisten las protestas populares contra el régimen de Mahmoud Ahmadineyad y la economía entró en crisis. “El Banco Central de Irán no publica desde 2008 el índice de crecimiento económico”, para tapar el problema y, según el Banco Mundial, “el volumen de la inversión externa ha caído hasta 2.9 billones de dólares en 2010 y se espera que alcance 1.2 en 2011”, informó la revista Foreing Policy .

El gobierno de Venezuela, que ha financiado a Ortega con más de 1,300 millones de dólares en cuatro años, también es un barco que hace agua, a pesar de la mejoría de los precios del petróleo, porque el presidente Hugo Chávez ha dilapidado dinero y reprimido al sector privado, generando más pobreza y escasez de alimentos.

Por último, buena parte de los nicaragüenses recuerden o no los bombardeos de la aviación de Somoza contra la población, de hace más de 30 años, han de tener presente el próximo noviembre, cuando vayan a elegir Presidente y diputados, cómo Daniel Ortega se quitó por completo la máscara de cristiano y apoyó los bombardeos contra el pueblo de Libia.

Columna del día Opinión
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