Por Raúl Xavier García
Una luz fue quien subió
A los labios de esta niña que ríe
Prisionera detrás de los alambres de púa
La inocencia en los ojos
El trípode a la espera
Con los ajiles pinceles
Y el color del misterio y el de la sangre
La pasión y sus sombras son interminables
Y la mano del pintor tiembla,
Después suspira tranquilo
Al trazar las últimas líneas en el cuadro.
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