Heptágono es un grupo literario formado por jóvenes residentes en Matagalpa. Se funda en la ciudad de Matagalpa, el 29 de junio del 2010, por la iniciativa del escritor segoviano Mauricio Paguaga y por la coacción del escritor Edgar Escobar Barba. Al margen de sus facilitadores adultos, sus integrantes son jóvenes que iniciaron con los talleres de la Biblioteca del Banco Central de Nicaragua en Matagalpa, impartidos por Barba.
Poesia
Bodegón siglo XXI
“¿No le parece una obra maravillosa?”, me decía una mujer de voz chillona, excesivo maquillaje y aspecto un poco mayor; despertándome así del trance en el que me encontraba, hipnotizado, babeándome al observar algo que denominaban como obra de arte.
¨Es una pieza exquisita, de merecidos elogios, ¿no lo cree?”, preguntaba de nuevo la mujer mientras se acercaba a mí, insistiendo en entablar una conversación; pude observarla mejor, noté sus desproporcionadas caderas y sentí su amargo olor a cebolla; mirándome extrañada reiteró nuevamente la pregunta anterior, reparé un momento en la incógnita planteada mientras la observaba a ella y al cuadro simultáneamente, pensé un momento más y en un gesto casi imperceptible moví la cabeza afirmativa cuando en realidad quise sacudirla de lado a lado con brutalidad.
“Es un excelente trabajo, ni el mismo Van Gogh, ni siquiera Picasso crearía algo así”, dijo un vejete con ínfulas de crítico de arte; con respecto a su comentario, ambos podíamos llegar a un acuerdo porque también pensé que Picasso no crearía nunca algo así.
No sé a qué movimiento pertenecía la obra, tal vez Abstracto, no lo sé, yo sabía tanto de pintura como de astronomía, pero mi sentido de la estética no me permitía ver tal arte en dicho cuadro, en el único término en el que estaba relativamente de acuerdo fue en “exquisito” porque la obra consistía en algunas líneas perpendiculares de grosor moderado con una diáfana brisa blanquecina, todo esto me parecía papas a la francesa, en el momento en que están siendo saladas, en especial por los tonos amarillentos de las franjas.
“Daría lo que fuera para que este trabajo me perteneciera, mi hogar se iluminaría con tal creación”, dijo otro anciano mientras se acercaba a la imagen, tomándose los lentes como si fueran a caérseles y mirando la imagen como alguien que inspecciona una pequeña mácula en alguna prenda.
“En el único lugar donde estaría acorde es en algún restaurante de comida rápida”, pensé, mientras escuchaba en silencio todos los comentarios acerca de eso a lo que insistían en llamar arte; todos pronunciaban palabras como: “maravilloso”, “bellísimo”, “surrealista”, “impresionista”, “talento”, “posteridad”
Decidí salir, no estaba dispuesto a escuchar más comentarios sobre una obra que a mi parecer sería propicia solo en tres lugares: como ya lo dije un restaurante de comida rápida, un antro de quinta categoría o el depósito de la basura (creo yo, la mejor opción).
Con el transcurso del tiempo, un sentimiento de ignorancia creció y se apodero de mí, la obra aparecía en revistas, periódicos, reportajes televisivos y páginas Web; se volvió en el tema de conversadores elites y no tuve otra opción más que estudiar arte, para ser más exactos pintura.
Estudié cada uno de los movimientos, los diferentes procedimientos: óleo, frescos, temple, a la aguada; visité todas y cada una de las exposiciones que llegaban a la ciudad, además de museos, galerías, acudía una o dos veces por semana a la sala donde se encontraba el cuadro en permanente exposición, pero por más que intenté encontrar arte en la obra no pude hacerlo, la observaba idiotizado durante horas y aún no comprendía, no sabía porque en esa imagen solo podía apreciar un grupo de papas a la francesa.
En la espera de que un haz de luz divina me iluminara para apreciar algo que al parecer sólo a mí me había sido negado, llegó a mis oídos la noticia de que el creador de la obra vendría a la ciudad, sería una conferencia abierta en la cual hablaría de sus principales trabajos.
Llegué con quince minutos de anticipación, el lugar estaba abarrotado, así que tuve que ubicarme en la última fila, la vista no era muy buena pero ya no tenía otra opción, el ambiente era de total euforia. Las expectativas eran grandes y todos querían saber algo más sobre el laureado pintor y su gran obra. Se presentó con cuarenta y cinco minutos de retraso, saludó al público y los reporteros procedieron a realizar sus respectivas preguntas, todos esperábamos el momento en el que hablara sobre el cuadro que lo catapultó a la fama, después de muchos preámbulos una reportera le preguntó: ¨¿Usted con qué compararía su obra maestra ?¨.
El artista pensó un poco, tomó un trago de café y después de aclararse la garganta, le respondió: ¨Mi obra es tan artística como una orden de papas fritas¨.
El público se miraba atónito entre sí, la sala quedó en silencio, la reportera que había realizado la pregunta miraba desconcertada al artista y éste mientras tanto, permanecía impávido como si su comentario hubiera sido de lo más normal.
Se escuchó un estruendo en la última fila, era yo. Me puse en pie y aplaudí, con lágrimas en los ojos aplaudí a la vista de todo el público, le aplaudí al mejor artista de todos, grité como un demente bajo miradas de reprobación del público. Mientras seguridad me sacaba de la sala, el artista me miraba sonriente.
Fátima Alejandra Villalta Chavarría.
Matagalpa, 19 de mayo de 1994.
Actualmente termina el último año de secundaria.
Serbastibadín
Ésta es una historia común y corriente, más corriente que común. Cuentan que Serbastibadín era un ingenuo enamorado de Ego, una joven inquisidora de amores tortuosos. Ego presumía que podía leer la mente de Serbas.

Ocurrió que un día Ego le dijo: Serbas, Yo sé lo que estás pensando. Y éste respondió: Es cierto, te amo. Luego, al pasar unos días y sin que Serbastibadín pudiera haber inventado una estrategia para que Ego lo amara también, decidió sentarse al pie de su balcón. Día tras día, noche tras noche, y el tonto enamorado seguía siempre a los pies del balcón de su amada. Ella de vez en cuando lo miraba con desdén, pregonando en tono burlesco: Serbas, yo sé lo que estás pensando, mientras éste a sí mismo se decía: lo sé, sabes que te amo.
Luego de tres días con sus noches, Serbas, agotado tras la inútil espera, viendo nubosamente las siluetas de su entorno, miró entre la niebla de la madrugada el rostro de su némesis. Ego al verlo ahí postrado a sus pies le dijo con jactancia: Serbas, yo sé lo que estás pensando. Serbas, como el más pusilánime de los enamorados le respondió: No, no lo sabes. Ego se quedó sorprendida ante tal respuesta, tanto así que de inmediato preguntó: ¿En qué piensas entonces? Serbastibadín le contestó: Por primera vez desde que te conocí pienso en mí. Después de ver cómo no te importaron las estupideces de mi extravío, no me queda más que decirte que seres como tú, no merecen que alguien como yo los ame. Después de escuchar las tan lacerantes palabras de Serbas, Ego lloró amargamente el desamor de su no tan tonto y ahora despabilado pretendiente.
Carlos Antonio Hernández Castro.
León, 03 de enero de 1986.
Médico Veterinario (UNAN-León).
Presidente del Grupo Heptágono.
Infitecnia
Aquel hombre dudó tanto de la fidelidad de su mujer, que decidió hacer vida marital con su computadora.
Todas las mañanas la encendía porque sólo él sabía la clave, cuando hacía algo indebido lo sombreaba todo y lo borraba, limpiaba la bandeja de reciclaje y ya no habían malos recuerdos, ni reproches, nunca tuvo un reclamo.
El idilio acabó cuando la máquina sufrió un desperfecto y hubo que llevarla al técnico, éste supo encenderla y acceder al sistema sin la clave. Aquel hombre furibundo salió intempestivamente del lugar, jamás pudo perdonar aquella infidelidad.
Zumba lajas

Zumba laja se llamaba y pasaba todos los días de su monótona vida lanzando piedras con una honda, le divertía ver cómo las piedras hacían salpicar el agua de la poza cristalina que distaba a unos pasos de su caverna.
Hasta que un día descubrió un inmenso criadero de lo que él pensó, eran lagartijas. Ahí comenzó a afinar puntería sobre ellas; primero fue una, luego dos, tres. Hasta que la mortandad fue masiva.
Fue de esta forma primitiva y tan artesanal, y no de otra manera, que todos los dinosaurios de la Tierra se extinguieron.
Mauricio Ariel Paguaga Rivera
Nueva Segovia; Jalapa, 11 de junio de 1972
Sociólogo
Ha publicado el libro: Antología poesía y prosa de Somoto
Libros Inéditos: Canto al Viento Sutil, Mundos de Verdad Sentida, Del Amor y la Lluvia, Vengo del Norte Huyendo de la Guerra, La Ouija y otros cuentos
Ver en la versión impresa las paginas: 4 ,10 ,2