Alvarenga destaca como una de las figuras más firmes en la literatura contemporánea salvadoreña. LA PRENSA/U.Molina.

La filósofa, María Zambrano

¿En la actualidad cómo debemos entender el pensamiento político de María Zambrano, sobre todo sus ideas para la realidad centroamericana de principios del siglo XXI? ¿Cuál es su gran aporte?

Por Marta Leonor González

¿En la actualidad cómo debemos entender el pensamiento político de María Zambrano, sobre todo sus ideas para la realidad centroamericana de principios del siglo XXI? ¿Cuál es su gran aporte?  

 
Su idea de historia sacrificial como clave para entender los problemas de la modernidad. El sacrificio es una práctica que nuestro racionalismo le imputa solamente a las religiones precristianas, pero está presente en las prácticas políticas, sociales, culturales e interpersonales modernas.

El sacrificio implica la presencia de un ídolo, el cual puede ser un individuo —un tirano, un líder político—, pero también una idea —la idea de progreso, democracia, libre mercado, nación, por ejemplo—. El ídolo es algo o alguien que no es dios. Se “endiosa” o es endiosado. El ídolo exige víctimas. Ésa ha sido la estructura dominante de la historia occidental. Las personas sirven únicamente para ser víctimas que se tributan a estos ídolos. Esto es la historia sacrificial.

El concepto de Zambrano de alguna manera tiene mucha relación con el de racionalidad instrumental de los frankfurtianos y el de pensamiento fuerte. Los tres convienen en señalar que la modernidad se ha desviado de su cauce emancipatorio y se ha tornado en un proyecto de dominación. ¿Qué relación tiene esto con nuestros países? Yo creo que la historia centroamericana no escapa del carácter sacrificial. La alternativa que propone Zambrano es la democracia.

Consciente del manoseo que ha sufrido este concepto, la filósofa española lo replantea así: “Democracia es aquel sistema social y político que permite ser personas. Es más: exige ser personas”. Persona no es el sujeto aislado en su mundo personal y desconectado del resto, como tampoco es la masa estandarizada. Es el ser humano con su dignidad restituida, en la que se integran sus particularidades con su sociabilidad. La Centroamérica de las posguerras, del neoliberalismo y del posneoliberalismo demanda replantearnos estos problemas: el de ser personas, el de la democracia, el de la superación de la historia sacrificial.   

  
¿Cómo el pensamiento de esta mujer filósofa María Zambrano va a influenciar a los poetas españoles de la Generación del 98, Miguel de Unamuno, Antonio Machado. Juan Pablo Fusi y en las generaciones siguientes?   

Más bien, Zambrano es influida por los intelectuales del 98, que son a los que les toca vivir la crisis generada por la guerra perdida contra Estados Unidos. Es interesante el hecho. Porque se trata de una filósofa que bebe de fuentes filosóficas importantes, como Heidegger, Ortega y Gasset, etc., pero toma a estos autores que no son filósofos en el sentido ortodoxo de la palabra, sino creadores literarios.

Para Zambrano la poesía va en un camino paralelo al de la filosofía, pues busca hablar de la condición humana. Unamuno, Machado, son creadores literarios que reflexionan tanto sobre el ser humano como sobre la situación existencial de España. Y lo hacen desde la poesía y la narrativa, no desde el sistema filosófico. En buena medida, Zambrano permite quitarnos las barreras que implican concebir la poesía y la filosofía como actividades mutuamente excluyentes.

La Prensa Literaria

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí