El Roberto Rivas de hoy es un eclipse comparado con el Roberto Rivas de 2006.
En esa época, en el círculo rayado por el presidente de facto del Consejo Electoral (CSE), había “suspicacias” respecto al “acompañamiento” que proponía la Organización de Estados Americanos (OEA).
Para entonces, Rivas le sonreía a los observadores y desde enero de 2006 les había enviado una carta de invitación a la OEA, Unión Europea y Centro Carter.
Ahora, las “suspicacias” de Rivas son con los observadores, y las sonrisas se las suelta a los “acompañantes”.
El doblez del magistrado de facto ha seguido con fidelidad la curva trazada por el presidente Daniel Ortega, quien de opositor pasó a gobernante con amplios poderes.
“El doctor Roberto Rivas es un magistrado que representa los intereses del presidente Daniel Ortega, se percató que no va a poder seguir evadiendo el tema de la observación, pero no ha querido dar su brazo a torcer y lo que hizo fue cambiarle el nombre. Pero aún así, habrá que ver el contenido de lo que ellos entienden por ‘acompañamiento’, qué está regulado en eso”, dijo Eliseo Núñez Hernández, quien en 2006 era secretario político de la Alianza Liberal Nicaragüense y hoy es vicepresidente del Movimiento Vamos con Eduardo.
EL SOL DA PASO AL ECLIPSE
Justo el 13 de febrero de 2006, hace cinco años, se instalaba en Nicaragua la misión de observadores de la OEA, pero Rivas expresó “suspicacias” en torno al título de “acompañamiento electoral”, de acuerdo con informes de la época.
“Nosotros queremos observación electoral como tradicionalmente se ha hecho. Ya el nombre de una misión de acompañamiento político y observación electoral se sale de los esquemas que nosotros tradicionalmente hemos mantenido en los sistemas de observación, con esto no estoy diciendo que queremos ponerle obstáculos a la observación electoral, queremos que haya observación electoral internacional, apreciamos el trabajo que la OEA ha hecho en el pasado”, añadió Rivas.
Las “suspicacias” del magistrado electoral desaparecieron, en 2006, luego de una reunión con la misión de la OEA, que estaba encabezada por Gustavo Fernández Saavedra. Las elecciones se celebraron con buen suceso y Ortega ganó la Presidencia.
Contrario a lo que ocurría en 2006, en este 2011 Rivas está listo para arrullar a los “acompañantes”. No hay sombras de aquella desconfianza, de acuerdo con declaraciones que ha ofrecido a medios oficialistas.
“¿Por qué acompañamiento? Éste es un término que se ha acuñado en América Latina, porque ya pasaron los tiempos en que estábamos gobernados por dictaduras y entonces tenían que venir grandes contingentes de observadores a garantizar que los procesos electorales no fueran viciados o carecieran de transparencia como tales”, afirmó Rivas en diciembre pasado.
La declaración de Rivas tuvo su mayor respaldo el 10 de enero último, de parte del presidente Ortega: “Si quieren venir (observadores extranjeros) a acompañarnos, que nos acompañen; pero no queremos controladores de nuestras elecciones”.
EL TRUCO
Para Núñez Morales, lo más importante de un proceso de observación o acompañamiento es el reglamento que las autoridades de facto aprobarán.
“El truco está en el reglamento y lo lamentable es que el reglamento sea tan tarde, es decir un reglamento hasta en agosto para el acompañamiento u observación, como quieran llamarlo, significa que las delegaciones estarían en Nicaragua hasta finales de agosto o inicios de septiembre y eso retardaría un montón de actividades que normalmente han sido observadas por las misiones”, lamentó Núñez Morales.
EN OTRO CÍRCULO
En el nuevo círculo que dibujó Rivas no se escuchan las solicitudes de observadores nacionales e internacionales.
Diversos embajadores de Europa se han manifestado a favor de la observación. También la Iglesia católica, la empresa privada y casi todos los partidos políticos, a excepción del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Rivas no escucha a los que hablan, aunque sí coincide con quienes guardan silencio: FSLN.
El pasado viernes, el Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, publicó un artículo de opinión en El Nuevo Diario, proponiendo al gobierno de Ortega abrirle las puertas a la observación nacional e internacional y cumplir con la Carta Democrática Interamericana y el acuerdo 64/155 de la Organización de Naciones Unidas.
“Nuestro Gobierno está más que dispuesto a ayudar a Nicaragua en este empeño, y nos comprometemos a apoyar en la gestión de observación, para asegurar que el próximo gobierno de Nicaragua asuma el poder con igual legitimidad que el actual lo hizo hace cuatro años”, escribió Callahan.
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