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Por Erick Martínez
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En este juego volvemos a ponernos en la piel de Isaac Clarke, un hombre cuyo nombre hace honor a dos de los más grandes escritores de ciencia-ficción de la historia, Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.
Han pasado tres años con respecto a su odisea en la Ishimura, por lo que ahora estamos en el 2511. No recuerda muy bien por qué, dado que sus recuerdos están demasiado borrosos y apenas es consciente del paso de esos años, pero se encuentra en el hospital de una gran estación espacial ubicada en la órbita de Saturno, no muy lejos de la Tierra. El lugar se convertirá pronto en un entorno de pesadilla en el que nuestro héroe deberá luchar por su supervivencia.
El primer Dead Space destacó por su gran jugabilidad, con una excelente respuesta del personaje a las indicaciones del mando y abundantes posibilidades para defendernos. Todo eso se mantiene intacto en el segundo Dead Space.
AMBIENTACIÓN
Las situaciones inesperadas se suceden, los sustos están mejor medidos que en el original y las posibilidades del entorno se aprovechan hasta las últimas consecuencias: oficinas, apartamentos, centros médicos, colegios…
Ver los estragos que la imagen puede causar en un entorno cotidiano resulta desolador e intenso que en una nave de trabajo aislada y perdida en el medio del espacio. Y, sobre todo, el ritmo directo y fluido del juego (que no está dividido en capítulos, sino que aquí siempre se avanza y se pueden explorar más las zonas) lo que hace bien a un título que logra sumergirnos en un ambiente opresivo que nos hace sentir en la piel toda la crudeza de las imágenes de las que estamos siendo testigos; sobre todo porque, al igual que el original, no se cohíbe nada a la hora de resultar grotesco.
Ver en la versión impresa las paginas: 2