Luis Sánchez Sancho

Y además

Tomo prestado para título de esta columna el de la obra teatral del dramaturgo español del siglo XVII, Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño , el cual está expresado además en las últimas palabras que pronuncia su personaje principal, Segismundo, al terminar el segundo acto o jornada de la obra:

“Yo sueño que estoy aquí/ de estas prisiones cargado,/ y soñé que en otro estado/ más lisonjero me vi./ ¿Qué es la vida? Un frenesí./ ¿Qué es la vida? Una ilusión,/ una sombra, una ficción,/ y el mayor bien es pequeño;/ que toda la vida es sueño,/ y los sueños, sueños son”.

En realidad, a quien quiero referirme es a Hipno, el dios griego del sueño a quien los antiguos romanos llamaban así: Sueño. De todas maneras importa señalar que según las enseñanzas de Platón, el mito griego del sueño tiene que ver con la penosa situación de la persona que vive en la oscuridad de la servidumbre espiritual y de la esclavitud intelectual. A eso mismo se refiere también la obra de Calderón de la Barca, en la cual, Segismundo vive como en un sueño, en lo oscuro, porque se desconoce a sí mismo, y sólo se libera cuando logra conocerse, es decir, cuando despierta, cuando sale del sueño y la oscuridad y entra al mundo de la luz y la libertad. No por casualidad Hipno era hijo de Nix (la Noche) y de Erebo (la Tiniebla Infernal), y que su hermano gemelo es Tánato, la divinidad de la muerte.

El gran poeta latino Ovidio, quien nació en el 43 antes de Cristo y murió a los 60 años en el 17 de la era cristiana, escribió en su poema épico La Metamorfosis , que Hipno vivía en un mítico lugar llamado Cimeria, el cual estaba situado al final del Océano y a la entrada del Hades, o sea el reino de la oscuridad eterna y la muerte. Hipno residía en una oscura gruta a cuyo interior jamás entraban los rayos del Sol. Allí todo dormía permanentemente en una especie de sueño mágico que nadie podía perturbar.

Hipno permanecía acostado sobre su lecho, durmiendo por supuesto, en medio de una multitud de espíritus también durmientes, los cuales sólo interrumpían su sueño para, en medio de la oscuridad de la noche, ir a visitar a los mortales cuando estaban en lo más profundo de su sueño. Algunos de esos espíritus angustiaban a los mortales dormidos con sueños terribles, los que ahora llamamos pesadillas, pero otros les acariciaban la mente con sueños dulces y agradables, de amor, felicidad, riqueza y grandeza.

De la cueva donde reside y duerme Hipno fluye el Leteo, el río del olvido que recorría los diversos lugares del mundo de los muertos. En las aguas del Leteo tenían que beber las sombras, o sea los espíritus de las personas que han muerto pero que todavía no entran al Hades a ocupar el lugar que allí les corresponde, porque antes tienen que olvidar todo lo que experimentaron y aprendieron en vida, a fin de prepararse para sufrir o gozar lo que en la vida eterna tienen predestinado.

Por eso es que de Leteo deriva letal, lo que mata, lo que duerme para siempre, lo que hace olvidar todo en el sueño eterno que viene al terminar la vida.

Columna del día Opinión La metamorfosis archivo

COMENTARIOS

  1. Angel Montenegro Mallona
    Hace 16 años

    La Hipnosis,un estado de conciencia alterado,podria considerarse como un proceso que induce al sueño para explorar el subconciente del individuo´,por lo que deduzco que Hipno es el principio u origen de este procedimiento medico.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí