TEGUCIGALPA/ AFP
El subsecretario adjunto antinarcóticos de Estados Unidos, William Brownfield, concluyó ayer en Honduras una visita a Centroamérica tras anunciar una ayuda de 200 millones de dólares para reforzar la lucha contra la creciente criminalidad en la región.
“Acordémonos que hace unos doce años todo el mundo hablaba de la posibilidad de Colombia como un Estado que no iba a sobrevivir, subrayó Brown
Pero “nadie habla así en este momento de Colombia (porque) es un país que tiene mucha experiencia, muchas lecciones y mucha capacidad para compartir con otros países de la región”, subrayó el alto cargo estadounidense
“Cuando colaboramos todo el mundo gana, cuando no colaboramos, los únicos que ganan son los criminales”, acotó Brownfield.
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En rueda de prensa, antes de viajar a Colombia, Brownfield reiteró el anuncio que hizo el miércoles cuando visitó un centro de instrucción al norte de Tegucigalpa en el cual estadounidenses entrenan a policías hondureños en el combate del narcotráfico, pandillas y otras modalidades del crimen organizado.
Brownfield dijo ayer que los 200 millones se entregarán en coordinación con los gobiernos y con instancias como la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y “será nuestra semilla para este proyecto”.
América Central se ha transformado en la principal vía de tránsito de la cocaína sudamericana hacia Estados Unidos y fuentes de Washington estiman que 250 toneladas del estupefaciente llegan cada año a ese país a través de la ruta centroamericana.
En los países del área los cárteles de la droga, en su mayoría mexicanos, disponen además de una fuerza de choque abundante, que se nutre de las maras, en sus orígenes pandillas juveniles que se transformaron en organizaciones mafiosas transnacionales.
El plan para América Central, advirtió Brownfield, “debe tener dos prioridades: resolver los casos de narcotráfico, crimen organizado y maras y, dos, resolver los casos delicados de la ciudadanía en mayor indefensión”.
La tarde del miércoles, el funcionario estadounidense se reunió con el presidente Porfirio Lobo en una ceremonia en la que el embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens, firmó con el mandatario un acuerdo de un fondo adicional de 1.8 millones de dólares para los programas de la Iniciativa de Seguridad Regional para Centroamérica (CARSI, por su sigla en inglés) dirigidos a hacer las calles más seguras para todos los hondureños.
El ministro hondureño de Seguridad, Óscar Álvarez, en declaraciones a la prensa, agradeció el anuncio del programa de asistencia asegurando que antes “daba sólo migajas a Honduras para combatir el narcotráfico”. Prometió que con esa ayuda “ahora habrá una verdadera ofensiva en contra del narcotráfico, lo que permitirá reducir la violencia en Honduras y Centroamérica, porque las drogas son el flagelo que genera no sólo inseguridad, sino violencia”.
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