Francisco Ruiz Udiel. LA PRENSA/ CORTESÍA.

IV (Escritura sobre la roca)

La búsqueda era insondable, agotadora en ocasiones. Al salir de la arena, vi una alargada roca con forma de brazo. Era como si algo hubiera abandonado a aquella roca. Impresos sobre todo el brazo estaban escritos unos versos. Me acerqué para averiguar si podía leer algo.

Francisco Ruiz Udiel

La búsqueda era insondable, agotadora en ocasiones. Al salir de la arena, vi una alargada roca con forma de brazo. Era como si algo hubiera abandonado a aquella roca. Impresos sobre todo el brazo estaban escritos unos versos. Me acerqué para averiguar si podía leer algo.

Sé que mi mirada es un eslabón perdido entre tus ojos.

Me buscas y apenas deduces el inexorable olvido

que te dice: Detente ahí.

Una palabra donde regresas, huyes… te pierdes.

Sólo la nostalgia tiene

esa libertad de aniquilarse

a sí misma en la memoria;

toda memoria se aniquila

a sí misma en la nostalgia.

Pero tengo el derecho

a no tener memoria,

puesto que a las tres

de la madrugada nada es digno

y la historia no me es nada útil a esta hora.

Yo, el mismo iluso que creyó

encontrar picaduras en mis brazos

y que cuando despertara tendría

entre mis manos un ramo de lirios,

no volveré a tocarte

bajo esta libertad convertida en piedra.

V (El Reencuentro)

No en vano me detuve a leer aquellos versos. Me pregunté si en realidad la roca tuvo vida propia. Mientras pensaba esto, observé que caminaba hacia mí una mujer con un perro a su lado. Cuando ella se acercó nos reconocimos, agotados, sorprendidos como un puño de arena sobre nuestras manos. Intentamos hablar, mas no pudimos. Entonces —como esa voz que nunca llega— bajamos la mirada.

Escondemos en el suelo

la caída leve del hastío,

cuando torpemente

con sus alas sobre nuestros

hombros el silencio cae,

rota divinidad que atraviesa

con su blanco mutismo,

una herida en la mejilla

de tierra doliente.

Pero siempre llega el ruido de las hojas:

la sutil lluvia que nos vuelve estatuas,

el tiempo ebrio de sí mismo

que dulcemente sobre nuestros cuerpos

se dobla como rama.

La Prensa Literaria

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí