Laura Pollán (derecha) y Berta Soler (izquierda), dos de las Mujeres de Blanco, antes de entrar a una cita ayer en una oficina de Estados Unidos en La Habana. LA PRENSA/AFP/ADALBERTO ROQUE

Cuba continúa goteo de liberación de presos

Cuba liberó ayer a Guido Sigler, uno de los 11 presos políticos que rechazan el exilio en España, destrabando un lento proceso de liberación de 52 opositores que el presidente Raúl Castro pactó con la Iglesia el pasado mayo.

LA HABANA/ AFP

Cuba liberó ayer a Guido Sigler, uno de los 11 presos políticos que rechazan el exilio en España, destrabando un lento proceso de liberación de 52 opositores que el presidente Raúl Castro pactó con la Iglesia el pasado mayo.

La Iglesia católica había anunciado en la mañana la inminente liberación de Sigler, quien desea viajar a Estados Unidos, pero también de Ángel Moya, obrero de 46 años y esposo de Berta Soler —una líder de las Damas de Blanco—, que se quedará en Cuba y aún está sin excarcelar.

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  • La disidencia aumentó en los últimos días la presión al reclamar que, pese a que en noviembre se cumplieron los cuatro meses fijados por el Gobierno para liberar a los 52, aún seguían en prisión los 11 que rechazan lo que llaman un “destierro” en España.
Con las dos liberaciones que anunció ayer la Iglesia católica de Cuba, de las cuales una ya se efectuó, sumarán 63 los excarcelados —tanto de los 52 como otros presos—, de los cuales 60 aceptaron viajar a España, dos —con Ángel Moya— quedarían en Cuba y Guido Sigler que piensa viajar a Estados Unidos.

“Hay una intención manipuladora del Gobierno. En lugar de excarcelarlos de una vez, lo hacen a cuentagotas, buscando fines mediáticos, jugando con la salud, la vida y la suerte” de los presos, dijo Elizardo Sánchez, líder de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos, que ha manifestado que aún queda un centenar de presos por razones políticas.

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Guido Sigler, un técnico en economía de 57 años, fue dejado ayer en la tarde por agentes de la seguridad del Estado en su casa, en un pueblo de la provincia de Matanzas, a 140 kilómetros del oeste de La Habana, según la oposición.

“Está muy pálido, pero muy animado, ahora está con sus familiares y otros hermanos de lucha (disidentes)”, expresó el opositor Óscar Sánchez por teléfono desde Matanzas, quien dijo haber visto llegar a Sigler a las 17H30 locales (22H30 GMT).

Las dos excarcelaciones, según una nota del Arzobispado de La Habana, dan “continuidad con el proceso de liberación”, iniciado en julio, de 52 disidentes que quedaban presos, de un grupo de 75 condenados en 2003 a penas de cárcel de seis a 28 años, considerados “presos de conciencia” por Amnistía Internacional. Moya fue condenado a 20 años de prisión y Sigler, a 25.

Los integrantes del grupo de “Los 75” fueron acusados de recibir dinero y orientaciones de Estados Unidos y otros grupos anticastristas para acciones antigubernamentales.

La liberación de los 52 es la mayor en más de una década —desde la visita del Papa Juan Pablo II en 1998— y es fruto de un inédito diálogo entre Raúl Castro y el cardenal Jaime Ortega, que se reunieron en mayo.

Desde julio el Gobierno liberó a 40 reos que aceptaron viajar a España y el 14 de noviembre a Arnaldo Ramos, quien se quedó en la isla, pero desde entonces el proceso se detuvo.

“Mi marido piensa continuar la lucha en su patria por la democracia y la libertad de su pueblo. Estoy contenta, quiero a mi hombre en mi casa, pero quiero a los demás también en sus casas”, dijo Soler, esposa de Moya.

Guido Sigler, según la familia, desea viajar a Estados Unidos, donde están sus hermanos Ariel, parapléjico y quien emigró tras ser excarcelado en junio, y Miguel, liberado en 2005 por problemas de salud.

EN HUELGA DE HAMBRE

El anuncio de la Iglesia se produjo en momentos en que otros dos presos de los 11, Pedro Argüello y Diosdado González, siguen desde el martes una huelga de hambre para respaldar a Alejandrina García —esposa del segundo—, que empezó un ayuno hace una semana para reclamar la liberación de su marido.

Soler y otra líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán, entregaron el viernes en el Arzobispado una carta en la que García pide al Papa Benedicto XVI que interceda por la liberación de su esposo.

“Estoy débil, pero con fuerza de espíritu. Me llamaron del Arzobispado para decirme que tuviera en consideración que dos serían puestos en libertad, que reflexionara, pero voy a seguir con la huelga hasta que liberen a mi esposo”, dijo García por teléfono.

El Arzobispado, encabezado por el cardenal Ortega, anunció además el pasado miércoles la próxima liberación de cuatro presos, acusados de delitos de piratería de barcos para emigrar y otros actos en los que medió la violencia.

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