Perdones
El presidente Hugo Chávez pidió perdón ayer por sus errores durante los doce años que ha gobernado Venezuela, y a renglón seguido anuncia que va por un tercer periodo en el 2012. Igual Ortega. Pidió perdón por sus desatinos. Lo hizo en el 2001, el 2004 y el 2006. Se reeligió y aquí lo tenemos repitiendo a veces los mismos y a veces cometiendo nuevos errores. Un día de estos también estará otra vez en cámara, lloricoso, pidiendo perdón por los nuevos y los viejos errores. Quiere reelegirse. Arnoldo Alemán también hace lo suyo, y ahí está pidiendo perdón por todos sus pecados, que son tantos que hasta un spot televisivo se mandó a hacer, porque exacto quiere reelegirse. El asunto es que son los mismos malandrines, cometiendo cualquier atropello, seguros de que al final del día pedirán perdón, siempre habrá quien les crea, y estarán listos a comenzar sus tropelías con cuenta nueva.
Imposición
Hay que decirlo claro para que quede en el registro histórico: Ortega no está luchando por el derecho de los ciudadanos nicaragüenses a elegir a quien quieran, tal como dice el débil argumento que han esgrimido para cambiar la Constitución. Estamos en presencia, más bien, de la imposición a toda la sociedad de su propia reelección. Funcionarios de todos los poderes del Estado se han confabulado para que Ortega se mantenga en la Presidencia, sin importar las leyes y, peor aún, sin importar la voluntad de los nicaragüenses. Es una violación masiva.
Juego limpio
Y también vale la pena aclarar este otro punto: muchos nicaragüenses, entre los que me incluyo, no criticamos esta nueva candidatura de Ortega porque consideremos que sea mejor o peor que cualquier otro sandinista que pueda ser candidato de su partido. Ni siquiera hablamos de fraude porque creamos que el Frente Sandinista no debe ganar las elecciones. Lo que se pide es juego limpio. Que se respeten las leyes. Y que el nuevo presidente sea electo por los votos de los ciudadanos y no por la voluntad de un Consejo Supremo Electoral totalmente parcializado, que hace las cuentas que le da la gana.
Cuerda floja
Ver a don Fabio Gadea montado en ALN es como ver a un pies planos caminando en la cuerda floja. Uno ve que ya se cae, que no podrá llegar, que la cuerda lo botará, y si al final llega será por suerte, porque sacó habilidades que no se le conocían, o por los rezos de la buena gente que seguía con el corazón en la mano y los ojos cerrados sus peripecias de equilibrista novato, preocupados por que no se caiga y se malmate. Es que la tradición puñalera de ALN es tal, que yo creo que a don Fabio le resulta más seguro la cuerda floja que el carro al que decidió montarse. Y estamos claros que hay pocos palos en que ahorcarse, pero, ya que está arriba, don Fabio debería asegurarse un paracaídas y una red donde caer suavecito. Por si le toca.
Motos
Desde hace casi dos años, la Policía no está entregando placas a las motocicletas, aduciendo que no hay. ¡Dos años! Uno entiende que una semana puedan quedar desabastecidos, pero dos años entregando documentos provisionales es demasiada incompetencia. Ni que las hicieran en la Nasa. El asunto se agrava porque la moto se ha convertido en una herramienta muy usada en la comisión de delitos, dado que se mueve con facilidad por el tráfico y facilita el escape, el casco le garantiza el anonimato al delincuente, y ahora, gracias a la Policía, ni siquiera se puede denunciar por su número de placas, ya que abundan “legalmente” las motos sin placas en Nicaragua.
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