Oficialmente las propuestas ya están sobre la mesa. Ayer viernes empleadores y sindicatos presentaron en la Comisión Nacional de Salario Mínimo lo que ambicionan dar y obtener, respectivamente, como nuevo ajuste del salario mínimo para este año.
La titular del Trabajo, Jannette Chávez, explicó al finalizar el encuentro, que la propuesta que tiene el respaldo de la mayoría de los gremios sindicales es la de un ajuste anual del 18 por ciento para ocho sectores de la economía y un 8 por ciento para la pequeña y mediana empresa.
Estos porcentajes, afirma la ministra, lo apoyan el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), la Confederación de Unidad Sindical (CUS), como la Confederación de Acción y Unidad Sindical (CAUS).
Indica que la mayor parte de sindicatos está de acuerdo en diferenciar el ajuste del salario mínimo para el campo, aunque los porcentajes aquí difieren. El FNT, la CAUS y ATC piden un 22 por ciento, mientras la CUS un 28 por ciento.
Luis Barbosa, directivo del FNT, asegura que no piensan bajar el margen de lo propuesto, porque afirma que un ajuste salarial menor no permitiría a los trabajadores compensar la pérdida en la capacidad de compra de su salario en el año.
Actualmente el salario mínimo promedio nacional ronda los 2,634 córdobas al mes.
“El empresario ha obtenido excelentes ganancias, la economía creció”, señala.
CST Y COSEP VAN POR MENOS
Sin embargo, quién difiere es la Central Sandinista de los Trabajadores (CST), que lidera Roberto González, pues propuso un 16 por ciento para todos los sectores, excepto para la pequeña y mediana empresa, para la que respalda un ajuste del ocho por ciento del salario mínimo.
González sustenta su propuesta en que “no representa un peligro para generar desempleo”, con planteamientos que presionen la estabilidad financiera de las empresas.
El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) sin embargo, mantiene no dar más del 10 por ciento de ajuste de la paga mínima.
Freddy Blandón, representante de Cosep en la negociación, dice que “el reto planteado es que si somos capaces de garantizar un acuerdo tripartito y la tendencia de crecimiento y estabilidad macroeconómica”.
Para la ministra Chávez, los planteamientos de los sindicalistas son “realistas” y por tanto está “optimista” en que la próxima semana se suscriba un acuerdo tripartito. Aclara que si bien conviene alcanzarlo pronto, su retraso no significa que afecte a los trabajadores porque el mismo entraría en vigencia a partir del 16 de febrero.
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