Por Auxiliadora Rosales
El cuido de la salud bucal en el ser humano debe iniciarse desde su nacimiento porque el riesgo de desarrollar infecciones está presente. En tanto, las caries u otros trastornos estarán latentes desde la aparición del primer diente.
Es por eso que el cuidado de los dientes es algo que se debe tomar mucho más en serio, especialmente cuando se trata de los niños.
¿CÓMO PRACTICARLA?
Practicar hábitos de higiene es una de las armas más poderosas en la lucha contra las infecciones y caries dental, señala la doctora Dolores Somarriba, odontopediatra de la Clínica Odontológica Infantil Especializada.
La especialista precisa que “la primera parte que debemos cuidar de nuestro cuerpo es la cavidad bucal, porque a través de ella nos relacionamos al mundo externo. Nos reímos, lloramos, hablamos, comemos, etc”.
Recomienda limpiar con la punta del pañal o una gasa estéril con agua destilada o suero fisiológico la boquita del bebé aun sin haber piezas dentales. “Eso se hace para limpiar todos los elementos que componen la boca (encías, lengua, boca, paladar) y prevenir las infecciones”.
Esta limpieza debería hacerse por lo menos dos veces al día, por la mañana y la noche antes de dormir porque en ella se depositan muchos microorganismos. “Se recomienda sobre todo en la mañana antes del baño para preparar al niño en torno a los hábitos de higiene”.
LOS DIENTES DE LECHE
Cuando los primeros dientes hacen su aparición en la boca del bebé es el momento indicado para realizar la primera consulta con el odontólogo.
Estos dientes, comúnmente conocidos como “dientes de leche”, piezas dentales primarias o temporarias, son veinte y cumplen las mismas funciones que las permanentes: alimentación, fonación y estética, además de preservar el lugar que ocuparán los dientes permanentes.
“Una consulta odontológica temprana permite a los papás asesorarse acerca de la mejor manera de prevenir las caries y cómo mantener los dientes de su hijo sanos de por vida. Además de su primera aplicación de flúor”, aconseja la doctora Somarriba.
Este primer diente también deberá ser limpiado por la madre con una gasa estéril que se envolverá en el dedo para proceder a limpiarlo cada vez que el niño coma.
Una vez que el pequeño acepta el procedimiento y se acostumbra, puede comenzar a usarse un cepillo dental apropiado, de cabezal pequeño y cerdas suaves.
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