Es importante que el niño interactúe con su hermano aun en barriga, que oiga los latidos de su corazón y que sienta las pataditas. Modelos: Marjorie Zavala y su hija de 5 años, Marjorie Alexandra. LA PRENSA/H. ESQUIVEL

¡Bienvenido hermanito!

La noticia de que “mamá está embarazada y que viene un hermanito” es vivida por el hermano mayor como una “amenaza”, “un peligro” de perder el lugar privilegiado que él creía tener, peligro de ser desplazado y reemplazado por el bebé.

Por Auxiliadora Rosales

La noticia de que “mamá está embarazada y que viene un hermanito” es vivida por el hermano mayor como una “amenaza”, “un peligro” de perder el lugar privilegiado que él creía tener, peligro de ser desplazado y reemplazado por el bebé.

Los miembros de la familia deben saber que la llegada del bebé les cambiará la vida a todos. Puede provocar un montón de cambios repentinos en la vida familiar. La mayor parte de la atención de toda la familia se centrará en colmar las necesidades básicas del recién nacido. Pero ¡ojo padres! no se olvide que los hermanos mayores viven este acontecimiento como una crisis, señala la sicóloga María Lourdes Ruiz.

Para evitar este comportamiento en los hermanos mayores, la sicóloga aconseja “continuar tratándolos con el mismo cariño y comprensión para que no se sientan desplazados”.

La especialista en sicología recomienda que lo principal es que los hermanos mayores participen en todos los planes y preparativos en torno al nacimiento del bebé. Para que empiecen a sentirlo como miembro de la familia.

MUCHA COMPRENSIÓN

Una vez que el bebé ha nacido, los padres organizarán mejor su tiempo para atender a todos sus hijos por igual. “Los padres deberán tener especial cuidado en brindar cariño y comprensión a los hijos mayores para que no se sientan desplazados y no desarrollen competencia ni celos hacia el recién nacido”.

Al hermano mayor se le debe hacer sentir que se le quiere mucho, que nuestro cariño por él no va a disminuir y que ese nuevo hermanito no le va a quitar su lugar.

CONDUCTA REGRESIVA

La sicóloga explica que cuando un niño se siente desplazado, trata de llamar la atención para ser el centro de la familia. “Puede optar una conducta regresiva, comportándose como bebé. Si el niño controlaba y avisaba para ir al baño, puede volver a orinarse o defecarse en la ropita. Si ha dejado de beber en biberón, puede ser que ahora quiera beber en pacha como el bebé”.

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