En la última semana ha habido movimientos en los cuarteles de Arnoldo Alemán y Fabio Gadea. Ha habido mensajes que van y que vienen, propuestas y contrapropuestas en busca de unificar a ambos grupos. Por lo que se conoce extraoficialmente —que no exactamente son las posturas que toman ambas partes en público— las negociaciones llevan cierto avance, sin embargo, también hay en ambos campos uno que otro, o varios, interesados en descarrilarlas.
A estas alturas, cuando ya se vio que es imposible realizar elecciones primarias, cuando el compañero comandante pueblo presidente Daniel tiene control absoluto del Consejo Supremo Electoral y cuando cuenta con suficiente dinero como para garantizar políticas populistas que persuadan a muchos nicaragüenses, se debe analizar con inteligencia qué oportunidades reales hay de derrotar a Ortega.
Desde hace dos días le he hecho a varias personas inteligentes tres preguntas: ¿Si don Fabio y Alemán van cada uno por su cuenta, tiene alguno oportunidad de ganarle a Daniel Ortega? La respuesta invariablemente ha sido “no”.
La segunda pregunta es: ¿Si se unen y Alemán va de candidato presidencial, tiene posibilidad de ganarle a Daniel Ortega? La respuesta nueve a uno ha sido “no”.
La tercera pregunta es: ¿Si se unen y don Fabio va de candidato presidencial, tiene posibilidad de ganarle a Daniel Ortega? La respuesta mayoritariamente ha sido “no”. A los que me han dicho que hay algún chance de ganarle a Ortega les hago una cuarta pregunta: ¿Cree que puede ganar aún con este Consejo Supremo Electoral contando los votos? La respuesta entonces invariablemente es “no”.
Ésa, creo yo, es la realidad de hoy. Sobre lo que ya pasó no podemos hacer nada y sobre lo que viene no podemos tener certeza, entonces las decisiones las debemos tomar sobre las realidades que conocemos.
Y si la realidad es que invariablemente de quién sea el candidato de la oposición, e independientemente de que vayan juntos o separados, las posibilidades de ganarle a Ortega son en este momento casi nulas, entonces ¿por qué insistir en una candidatura presidencial que de todas maneras cuando mucho va a convertir al candidato en diputado?
Y por otro lado, ¿por qué oponerse vehementemente a una candidatura presidencial si de todas maneras va a ser infructuosa?
Los opositores, sobre todo los del bando liberal (léase Eduardo Montealegre, Fabio Gadea y Arnoldo Alemán) que son los que aportan votos, deben tomarse una dosis de sensatez y humildad para lograr el mejor acuerdo posible, poner los mejores fiscales posibles para defender el voto, presionar para que haya observación nacional y apoyar a los observadores, inscribir a los mejores candidatos posibles para las diputaciones y tratar de que la gente salga a votar, para que el fraude sea lo menos dañino posible.
Hay que conformar las mejores listas de diputados, pero descartando de plano las dañinas cuotas para los partidos sopas de letra que no aportan ni 100 votos todos juntos.
En cuanto al candidato presidencial, puede ser cualquiera, no va a ganar de todas maneras, y en fin, uno puede votar por diputados y hasta anular la boleta de presidente.