Negociadores
“Qué culpa tenemos nosotros que ellos no sepan negociar”, dijeron algunos de los recién electos en la Junta Directiva de la Asamblea Nacional y uno puede imaginarse tras esas caras serias que muestra la televisión, a esos mismos tipos, asomando la punta de la lengua por un lado de la boca, mientras cuentan el fajo de billetes. “No supieron negociar”, se dicen ellos mismos. Cierto.
Descargo
Aunque más simbólico que práctico, el descargo moral de doña Miriam Argüello en esa elección es de las actitudes más dignas que ha ocurrido en los últimos tiempos. Siendo ella quien es y estando aliada con quien está, fue una bofetada contra sus mismos socios que se comportan como pandilla, han perdido la decencia y convertido el Parlamento en un mercado donde se venden y compran conciencias al mejor postor.
Decretazos
Si al final hace las cosas como le da su regalada gana, por qué de una sola vez el presidente Daniel Ortega no decreta que todos los nicaragüenses tenemos el bachillerato aprobado, así tendríamos unos indicadores educativos de lujo; también por decreto debería declararse electo ya y evitar tanto gasto en unas elecciones que parecen estar hechas al revés: primero se tienen los resultados y luego se comienza a organizar el proceso que justificaría ese “resultado”. Para que no digan que es un tirano, podría incluso hacer un ejercicio de democracia y basar su decreto en la votación que podría hacer la muchedumbre que lo acompaña en sus actos públicos. Así, y con suerte hasta obtendría el cien por ciento de los votos, algo que hasta ahora sólo Saddam Hussein lo había podido lograr.
Rotondas
Ya que estamos otra vez en un año electoral, ojalá ahora haya algo de cordura y nuestras autoridades se percaten que las rotondas fueron diseñadas para resolver un problema vial, de tránsito en la capital, y que utilizarlas como parques para hacer celebraciones sólo agudiza el problema que estaban destinadas a resolver. En las rotondas de Managua se celebran purísimas, hípicas, desfiles, se han instalado “rezadores”, letrinas públicas, árboles de Navidad con rótulos partidarios Las han agarrado de encargo y por cualquier cosa cierran una, y a veces todas las rotondas, causando desmadre en el tránsito de Managua.
Así no se puede
¡Qué casualidad Roberto Rivas y Daniel Ortega coinciden exactamente en que no debe haber observación en las próximas elecciones! Fíjense lo que son las cosas, a pesar que en estos momentos Ortega parece tener todas las de ganar, porque ha atomizado a la oposición, no quiere soltar la posibilidad del fraude si las cosas se ponen feas. No quiere otro “violetazo”. Tienen la maquinaria dispuesta para el fraude y están cuidando que la menor cantidad de gente pueda saber de ello. Es el asaltante quejándose de las cámaras de seguridad en los bancos, el carterista protestando contra la presencia policial en las paradas de buses, o el ladrón que reclama enojado que cómo es posible que la gente tenga perros bravos en sus casas. Así no se puede trabajar, dicen.
Fiscal electoral
La buena noticia es que hay nuevo Fiscal Electoral. La mala es que el nuevo es Armando Juárez, alguien que ha usado la Fiscalía para perseguir con saña a los adversarios de su partido: el Frente Sandinista. Uno esperaría de un fiscal electoral que cuide que no se usen los recursos del Estado en la campaña electoral del partido que gobierna. Pero si por los antecedentes podemos deducir algo, el fiscal Juárez se hará de la vista gorda en todas las tropelías que cometerá su partido y verá delitos electorales en todo lo que hagan aquellos partidos y movimientos que le han encargado perseguir.
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