Derecha inútil, desunida, indisciplinada, holgazana, prebendaria, oportunista y sin un proyecto que inspire confianza a un gran porcentaje de personas indecisas por quién votar, son los principales aliados del presidente Daniel Ortega Saavedra, quien ha venido organizando con su séquito perverso su plan de permanencia en el poder mediante instrumentos jurídicos e instituciones legalmente constituidas, lo cual ha combinado con el abuso de poder, la corrupción en las altas esferas de su gobierno y la violación a la Constitución Política y demás leyes, para robustecer sus pretensiones.
Un presidente con las características típicas de dictador, como las tiene Ortega, poco esfuerzo tendría que hacer para mantenerse en la Presidencia de la República utilizando todo tipo de perversidades, sin embargo, partidos políticos malvados como el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no pierden oportunidades para consolidar sus maldades, y menos si tienen opositores tan incompetentes como los de Nicaragua.
Desde el 10 de enero de 2007 Ortega se ha dedicado a darles prebendas a sus allegados para evitar que le causen problemas en su gobierno y ha entretenido con paliativos a los más pobres (gallinas, cerdos, zinc, paquetes de comida o bono-regalo a asalariados o casas), pero no se ha preocupado por mejorar la calidad de vida en términos generales en el país.
También ha generado fuertes roces con países de Europa, Estados Unidos y con organismos financieros internacionales. Como si esto fuera poco, por culpa de Ortega se ha perdido ayuda internacional, como la más reciente Cuenta Reto del Milenio.
Además, durante este tiempo también ha mandado a vapulear a sus adversarios políticos y los ha chantajeado con procesarlos con su sistema judicial rojinegro y encarcelarlos si no hacen lo que él quiere. El lunes pasado Ortega oficializó que no quiere observación electoral, porque sabe que sus fechorías van por buen camino y que si las elecciones fuesen transparentes, pierde el poder. Esta medida había sido anunciada por el Consejo Supremo Electoral (CSE), dirigido por Roberto Rivas Reyes, presidente de facto de ese poder del Estado y socio político del mandatario, quien ha garantizado los fraudes últimamente en favor del partido gobernante.
Sin embargo, a pesar de todo este agrietado camino rumbo al desmantelamiento total de la democracia, de forma muy hábil por parte del partido de la violencia (FSLN), la derecha pusilánime no entiende que debe unirse en sus diferentes manifestaciones políticas, económicas, sociales y culturales para que en las elecciones de noviembre de 2011 gane un candidato demócrata y se restaure la tranquilidad en el país, alterada por Ortega y su séquito.
Pero lo que vemos es un montón de dizque “políticos” (miserables) que están causando más daño que el mismo Ortega, a tal punto que hay sectores empresariales que hasta han expresado “en privado” su satisfacción por que siga en el poder Ortega, mientras ellos sigan haciendo sus negocios. ¿Qué tal? ¿Cómo la ven desde sus butacas? Y estos son los empresarios que dicen velar por el desarrollo de la nación. Mejor que no ayuden. Pero los principales culpables son los dirigentes políticos del PLC, ALN, PC, VCE, principalmente, que creen ser los más importantes y por eso no deponen sus actitudes, que están causando mucho perjuicio. Ya no hay mucho tiempo, no obstante las cosas se pueden revertir para evitar algo peor a que Ortega gane la Presidencia: que gane la mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional, con lo cual convertiría al país en su finca personal. Evitemos eso.
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