Querida Nicaragua: La Unidad Nicaragüense por la Esperanza (UNE) realizó un hermoso acto unitario hace unos pocos días. Se firmó en ese acto un documento de unidad estableciendo importantes compromisos que fueron firmados por varios partidos a los que se les ha arrebatado su personería jurídica. Dos de esos partidos, el PLI (Partido Liberal Independiente) y el PAC (Partido de Acción Ciudadana) afirman poseer su personería jurídica. Unos días más tarde la UNE escogió la casilla 13 del PLI para presentarse ante el Consejo Supremo Electoral (CSE) e ir como Alianza en esa casilla.
El representante legal del PLI, firmante del documento, fue el doctor Indalecio Rodríguez, quien forma parte del Directorio Político de UNE, representando a su partido. Hoy resulta que nos encontramos con que hay varios miembros distinguidos de ese partido, quienes al igual que el doctor Rodríguez, tienen también una certificación del CSE donde los reconoce como representantes legales del PLI.
Tanto el doctor Indalecio Rodríguez como don Valmore Valladares, don Rollin Tobie y don Venancio Berríos, tienen sus credenciales como representantes de un mismo partido, el PLI.
Quiere decir entonces que el CSE ha repartido representaciones legales como si fuesen cartas de naipe. Está jugando a las cartas con un partido que merece respeto. A nadie sorprende que el organismo electoral en cuestión sea capaz de cualquier jugada maligna, luego del descarado fraude electoral de 2008, pero debería siquiera guardar las apariencias y no estar jugando a las cartas con éste ni con ningún otro partido.
Es necesario que el CSE diga de una vez por todas cuál de los caballeros mencionados anteriormente es quien realmente tiene la representación legal de su partido. De no ser así quedaría en evidencia que se quiere juguetear una vez más y que el CSE realmente es un organismo de muy poca seriedad y por lo tanto de muy poca confianza.
Y esto que ni siquiera ha comenzado la campaña electoral ni se han conformado las alianzas. Imaginemos lo que estos señores tienen preparado para este año. El pueblo tiene que pensar que en todo esto hay mala fe, deseo de atrasar y estorbar el desarrollo normal de un partido que pretende participar y ganar una elección.
Mi abuelita nos decía: “No se pongan a jugar con léperos porque al final van a salir perdiendo”. Esto nos decía cuando, después de un juego de trompos en las calles, llegábamos con nuestro pobre trompo desguapado. Habíamos jugado con muchachos más grandes que nosotros y capaces de cualquier mala acción. Éstos tenían enormes trompos y al final perdíamos la partida y terminábamos con nuestros humildes trompos partidos por la mitad.
Este caso puede aplicarse en la política de nuestro país, en las malas acciones del CSE, que siempre está poniendo zancadillas para favorecer al partido que los tiene comprados. Sin embargo, algunas veces jugamos trompos con estos mismos léperos y mediante acciones inteligentes de nuestra parte lográbamos ganar la partida y salir victoriosos a pesar de ser más débiles que ellos.
El CSE es una especie de Goliat con el que tenemos que enfrentarnos. Y Dios puede darnos la honda propicia y el pulso adecuado para poder derribarlo. Nuestra lucha no debe desmayar por muchos que sean los caminos tortuosos y los obstáculos que nos presente el enemigo número uno de las elecciones libres.
Hay que jugar con los léperos y tratar de ganarles.
El autor es director general de Radio Corporación.
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