Rousseff llega al Congreso brasileño bajo lluvia

Un torrencial aguacero que cae sobre Brasilia impidió hoy que la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, hiciera en un automóvil de lujo sin capota el tramo final de su recorrido hacia el Congreso, donde jurará el cargo.

Brasilia/EFE

Un torrencial aguacero que cae sobre Brasilia impidió hoy que la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, hiciera en un automóvil de lujo sin capota el tramo final de su recorrido hacia el Congreso, donde jurará el cargo.

Rousseff, vestida con un traje de falda y chaqueta clara, salió en un automóvil oscuro de la residencia que ocupó en los dos últimos meses y debía tomar el Rolls Royce «Silver Wraith» sin capota de la Presidencia frente a la Catedral de Brasilia para saludar en pie al público apostado en la Explanada de los Ministerios, pero un diluvio obligó a las autoridades a cambiar de planes.

La mandataria electa subió al Rolls Royce pero no le abrieron la capota del vehículo, por lo que Rousseff, sentada en el banco trasero, se limitó a saludar a los presentes desde adentro con la mano derecha.

En el recorrido desde la catedral hasta el Congreso, la caravana de la mandataria estuvo encabezada por motociclistas y por la caballería del Batallón de la Guardia Presidencial, mientras que seis mujeres de la Policía Federal, vestidas con blusa blanca y traje negro, corrían al lado del vehículo junto con otros miembros del equipo de seguridad.

Los meteorólogos habían advertido de la posibilidad de lluvia hoy en Brasilia, pero el sol que llegó a asomarse sobre el mediodía, dio paso a un temporal justo cuando Rousseff salía de la Granja do Torto, residencia campestre de la Presidencia, hacia la Catedral para hacer el recorrido triunfal ante el público.

Unas 20.000 personas eran esperadas en la Explanada de los Ministerios para aclamar a Rousseff y despedir al hasta hoy presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pero el público presente es mucho más bajo de lo previsto y la lluvia espantó a muchos de los que ya estaban en la zona.

En la sede del Congreso, Rousseff y su vicepresidente, Michel Temer, fueron recibidos por el presidente del Senado, José Sarney, y por el titular interino de la Cámara de Diputados, Marco Maia.

Congresistas del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Rousseff, la recibieron con aplausos y el coro: «Olé, olé, olé, olá, Dilma, Dilma».

A la ceremonia asisten los jefes de Estado de Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, Guinea Bissau, Uruguay, Paraguay, Perú, República de Guinea, Surinam y Venezuela, así como el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton.

También están presentes el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbás, los primeros ministros de Portugal, José Sócrates; de Corea del Sur, Kim Hwang-Sik, y de Bulgaria, Boiko Borisov.

Después de jurar el cargo en el Congreso, donde también pronunciará su primer discurso, Rousseff recibirá honores militares a la salida del legislativo y luego tomará nuevamente el Rolls Royce para dirigirse al Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo, donde le espera Lula, quien le entregará la banda presidencial.

Rousseff recibirá enseguida el saludo de las autoridades extranjeras y a continuación despedirá a Lula al pie de la rampa que conduce al palacio.

La presidenta pronunciará un segundo discurso, esta vez desde el «parlatorio», una especie de púlpito en la parte exterior del Palacio de Planalto, luego firmará los nombramientos de sus ministros y terminará los actos oficiales de investidura con un cóctel para invitados especiales en el Palacio Itamaraty, sede de la cancillería.

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