Cuántos fracasamos en nuestros proyectos este año; quién escapó a una enfermedad; qué días no faltó el pan en tu hogar; cuántas ocasiones lloraste en un rincón frustrado, porque anhelaste una mejoría; quién de nosotros no buscó dinero prestado para completar el pago de una deuda; a cuántos amigos y familiares despedimos de este mundo, y nos consolamos diciéndole adiós con muchas lágrimas, sintiéndolas tan pesadas que golpeaban las mejillas; quién no dobló rodillas pidiendo misericordia, por cargas tan inmensas que ya no podíamos llevar; quién no rompió su alma viendo a su hijo descalzo o sin ropita para ir a la escuela sin poder reponérsela; quién no dejó de recibir una ingratitud, de quien creíamos éramos amigos, y cuántos sinsabores nos ganamos gratis este año. A veces a cada uno de estos momentos malos le seguían otros, recordándonos que cuando llega una desgracia todas las calamidades se juntan. Otros nos preguntamos: por qué tengo que sufrir tanto, por qué, Señor, dejas que pase estos desiertos y permites que se profundice mi agonía, cuando no mirábamos un claro de luz en nuestras vidas, y se nos hacía oscuro el trecho al caminar, sintiendo en el clímax de las crisis que las fuerzas nos iban a faltar, que nos asfixiábamos buscando un trabajo, regresando tristes a nuestros hogares, escondiendo el pesar cuando nuestros hijos se llevaban ese bocado de comida escaso, y repetíamos: ¿Por qué Dios se olvidó de mí?, implorando compasión.
Quizás nos preguntamos varias veces: ¿y Dios dónde está, o dónde estuvo? Dios ha estado contigo, Él no te abandonó jamás, está en la profundidad de tu incertidumbre, en las noches de angustia, en tus sufrimientos, en las consecuencias de la ingratitud de quienes amamos y nos hieren, en la indiferencia y los tormentos que nos azotan los más cercanos, en los límites entre la pobreza y la abundancia, en cada derrota, cuando de nuestro interior fluye la impotencia hacia tus ojos, entonces Dios está compartiendo contigo cada una de tus dificultades, cuando has llorado y cesan tus lágrimas, cuando se detiene la lluvia y aparece el sol resplandeciente, ahí está Dios, en el suspiro, cuando lo invocaste; sólo tenemos que encontrarlo por dentro, levantar las manos y decirle: ábreme puertas, desata mi dolor, regálame en virtud de mis pensamientos de fracaso un deseo de éxito, de victoria, a mi soledad dale tu compañía, a mis enfermedades sanidad, a mis dudas fe y confianza, a mis debilidades fortalezas, dame tu santo espíritu, muéstrame que puedo vencer al mundo estando en él, abrígame debajo de tus alas, regálame sabiduría y no riquezas, conocimiento y perseverancia, y déjame prometerte que teniéndote triunfaré, agradecido por la respuesta a mi clamor.
Inténtalo, dile a Dios que viva en ti, pero pídele vivir en Él. Recuerda que hay personas sin brazos y tocan guitarra, otros no tienen piernas y bailan, hay ciegos que nos deleitan con el sabor de un piano, y mudos que tienen el don de la palabra, pero tienes el privilegio de ser su hijo y contar con un padre que te cuida como las niñas de sus ojos, ese es el mejor regalo de Dios, así que no sientas que eres como una gaviota peregrina, somos miles surcando los cielos deseando gozo, paz y esperanza. Recordemos a los amigos de Daniel, estuvieron en el horno y el fuego no los quemó, mucho menos los leones tocaron un cabello de Daniel, y la serpiente que mordió a Pablo no lo envenenó. ¿Por qué? Porque Dios estuvo con ellos y contigo en esos momentos de tribulación. Busca a Dios en el mar agitado de tu ser y verás que te está esperando, para abrazarte con ternura y contestarte todas tus preguntas, pero además está atento a recibir tus ruegos y oraciones que ya las sabe de antemano, porque Él te creó antes que existieras, por eso Él no te quiere, te ama. David decía (Sal. 23): “Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque Tú, Señor, estás conmigo” Amigos, los invito a que pidamos a Dios que cambie nuestros desiertos por verdes prados, luchando tenazmente con fe y esperanza este 2011.
El autor es sociólogo y administrador de empresas.
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